A MODO DE INTRODUCIÓN

A MODO DE INTRODUCCIÓN



Alguna vez leí la frase "piedra que corre, no coge moho". Se refiere por supuesto a que si una persona cambia constantemente, pues le es difícil crecer como persona.

Honestamente creo que está errada. Claro que la piedra que corre coge moho y flores y escupitajos y cosas que ni te imaginas.

Soy originaria del Perú, he vivido cinco años en Francia, durante los años 80, diez en Finlandia y ahora me encuentro en Filipinas (¿Se han dado cuenta que vivo en países que empiezan con "f"? ¿Qué me tocará luego? ¿Fiyi?) Creo que eso me da autoridad para decir que los viajes sí que te hacen crecer como persona, por lo menos te dan una actitud zen necesaria para soportar esas diferencias culturales que te hacen ver la vida a cuadritos. Y aunque acepto que directamente los viajes no influencian en mi obra, sí que tienen una gran influencia en mi vida y por consiguiente en la manera como veo las cosas.


Las partes de este blog serán por ahora 4. La primera serán las nuevas cartas finlandesas (así las tendré todas en orden), la segunda "Chica cosmo" que hablará de viajes y choques culturales en general. Luego pretendo escribir “Una Latinoamericana en París” En donde obviamente contaré mis experiencias viviendo en esa ciudad y también incluiré lo que vivo ahora en Filipinas, que me he animado a titula "Dónde vas con mantón de Manila", una frase de "La verbena de la Paloma" (Para que vean qué culta soy) . Quizá luego me anime a escribir lo vivido al regresar a Perú, luego de mis años parisinos. Porque vuelvo a repetir que los viajes te cambian y ves en tu propia cultura, lo que antes no veías.

No pretendo dar clases de comunicación intercultural en este blog, solo compartir mis experiencias, de manera amena, porque es mejor reír que llorar en ciertos momentos de la vida. Y si de cuando en cuando caigo en estereotipos, pues pido disculpas. Espero que lo disfruten.


domingo, 27 de mayo de 2012

DÓNDE VAS CON MANTÓN DE MANILA 10: PARA (SOBRE)VIVIR EN MANILA 1, INSTALARSE.

Ya que estoy a punto de dejar esta ciudad, pienso que es tiempo de hacer una seria de artículos sobre temas prácticos para los que se mudan a esta ciudad. Lo primero es lo primero: la instalación.

                             Recuerden bien este consejo: si  los han transferido a esta ciudad por motivos de trabajo  TRAIGANSE TODOS LOS ESTANTES, MUEBLES PARA GUARDAR COSAS, LIBRERÍAS ETC. QUE TENGAN O ENCUENTREN. Es muy curioso que aquí (como en muchas ciudades que gozan de un clima cálido) se construye grande, muy grande… y sin espacio dónde guardar las cosas. Así pues en los baños, no hay ni una miserable repisita en dónde poner el jabón: Todo está vacío. Nosotros tenemos en total cuatro baños y ninguno tiene espacio dónde guardar cosas. Si no traen suficientes estantes, tendrán que comprar aquí, créanme.
                             Seguramente al llegar tendrán que vivir por un tiempo en un hotel. Los hay de todas calidades y no tendrán problemas en encontrar uno en internet. Hay también los hoteles-residencia, que son mucho más cómodos (como un pequeño departamento), pero por supuesto mucho más caros.
                             Para alquilar una vivienda, se puede pasear por las zonas que normalmente ofrecen alquileres, pero generalmente se utilizan los “brokers”. Les recomiendo que se informen bien antes de aceptar un “Broker”, una vez que hacen contacto con uno, si no les gusta, es imposible que otro los acepte (parecieran tener una especie de código de honor) Por eso no les puedo recomendar la que yo usé, simplemente no hizo bien su trabajo. Quisimos cambiar, pero resultó imposible, nadie más quería hacerse cargo de nosotros. Si hablan francés les recomiendo comprar la “Guide d’informations pratiques” de Manille Bienvenue, que tiene una lista de “brokers” recomendados por los miembros. Tratar de buscar vivienda por sí solos, es posible, como ya les dije, pero supongo que muy agotador. Atención: los alquileres se pagan aquí con un mínimo de un año adelantado.
                             Generalmente los extranjeros viven en zonas como Makati o Fort Bonifacio. Es común el barrio cerrado, es decir que tienen que pasar un guarda de seguridad para entrar. No olviden llevar siempre documentación consigo. Si prefieren vivir en una casa, el barrio cerrado es la opción que escoger. Las casas son grandes, pero les recuerdo no está construida pensando en espacios para guardar cosas. Eso lo tiene que poner ustedes. Inclusive los famosos “walking closet” muchas veces son ridículos. Yo tuve que comprar y alterar un armario para que cupieran mis vestidos de fiesta… y los que me conocen saben que no soy muy alta. Prepárense para construcciones tamaño pitufo.
                             Tomen en cuenta que si viven en una casa deben tener su armada de domésticos: por lo menos dos muchachas, un jardinero y un chófer.  Al principio me pareció un lujo ridículo tener un chofer, pero luego de ver cómo se conduce en este país... Con decirles que la última vez que estuve en Lima, me sorprendió lo limpio y ordenado del tráfico. Por otro lado, si tiene la suerte de escoger un chófer suficientemente preparado, entonces tiene alguien que les puede resolver los problemas relacionado con la casa en tagalo… créanmelo, los van a tener. Porque todo se malogra y se tardan meses (sí, MESES) en arreglarlo. Lo repito: aquí he comprendido que nosotros los lationamericanos somos efectivos y rapidísimos.
                             Revísenlo TODO, abran todos los grifos, pasen todos los baños, etc. etc. Las casas aquí se deterioran rápido por el clima, pueden verse preciosas y ya están que se caen a pedazos. Pónganse bien de acuerdo  quién pagará qué cuando algo se malogre. Y si el dueño tiene gasfiteros, electricistas, etc. de confianza, tomen sus datos.  Las casas vienen normalmente con cocina equipada y aire acondicionado. Para las europeas, aquí no se acostumbra tener lavadora de platos (porque la servidumbre – que pareciera nunca dejar de trabajar – se  ocupa de todo) Así que si la quieren, tiene que pedirla y negociar al respecto. Eso hice yo, porque no tengo servidumbre solo medio tiempo durante la semana… y no me gusta lavar los platos.
                             Si les parece muy complicado lo de la casa, tienen la opción del condominio. Es lo que yo escogí, para tener que pasarme del jardinero y cia.  Los apartamentos muchas veces son tan grandes como una casa, pero no tienen que preocuparse por el jardín, o la limpieza de la piscina (hay algunas casas que tienen piscina y todo) por ejemplo. En cuanto a las reparaciones… es otro cantar. Normalmente los condominios tienen sus propios servicios, pero no por eso les arreglarán las cosas más rápido. Recuerdo que recién llegada se atoró un wc. Llegaron los gasfiteros (porque nunca viene uno, vienen en mancha) a las 10… a las 11 se fueron a almorzar (aquí se almuerza temprano), regresaron a la 1… a las dos pararon para el cafecito (la “merienda”, vestigio de la cultura española), volvieron a las 3… y a las 4 se acabó el día de trabajo. Eso duró casi un mes, hasta que mi chófer le dijo que si tardaban más, haría una queja al administrador.
                             Mucha gente al llegar les aconsejará nunca levantar la voz o amenazar a un filipino —les hace “perder cara”—, yo les aconsejo lo contrario: la única manera de que las cosas funcionen es decirles algo como que si no les arreglan el baño en dos días, van a llamar a un gasfitero de fuera y le van a pasar la factura a la administración. Seamos sinceros, les pagan muy mal, les da igual si se tardan seis meses y se vuelven simplemente “caraduras”, la amenaza es lo único que me ha funcionado. Eso sí, aquí es verdad que nadie grita, entonces hablen seriamente y en un tono severo, y sobre todo amenazando: con el abogado, con hacerles pagar a ellos las reparaciones, con sus “contactos importantes” (aunque en realidad no tengan) con los que sea,  pero traten de no levantar mucho la voz.
                              Curiosamente el apartamento que renté era nuevecito, es decir que el wc ya venía malogrado desde el principio. Por eso mi consejo tanto para cas como para apartamentos es nunca tomar el “brand new” que les propongan. Les vuelvo a repetir, los sueldos aquí son muy malos, no esperen a que un obrero compruebe que toda la cañería que ha instalado funcione, simplemente no lo harán. Si la vivienda ya estuvo rentada, significa que el primer propietario se tuvo que chupar todos los primeros arreglos, pueden estar seguros que las cosas estarán más o menos en orden.
                               Hay que tener mucho cuidado con el servicio doméstico. Asegúrense que no tomen gente de provincias rivales. Yo me he reído mucho de una amiga que contaba cómo tenía que servir de mediadora cuando la mucama y la niñera se peleaban. Asegúrense que les pagan según la jerarquía... lo que no es fácil. Por regla general la cocinera gana más que la niñera y ésta gana más que la mucama, pero otras cosas que tomar en cuenta son la edad, la experiencia, qué tan bien hablan inglés y la lista puede seguir. Si no les pagan según la jerarquía, tendrán guerra en casa.  Por eso quizá mi consejo sería tener la menor cantidad de domésticos posibles… aunque los filipinos se horroricen al visitarlos y comprobar que tiene tres niños y solo una niñera.
                             Es común que la servidumbre tenga “uniforme”, que les advierto generalmente es un espantoso conjunto que pareciera pijama de hospital.  Sin embargo algo tiene que comprarles, sobre todo a las mucamas para que no ensucien su ropa. Yo opté por comprarle a la mía unos polos y capris, cómodos pero menos deprimentes. Debo confesar que más espantosa me pareció la actitud de la vendedora, que al darse cuenta que le compraba ropa de trabajo a la empleada, se ofendió y me insistía que le compre un conjunto que tenía regresivos dibujitos de Snoopy, porque yo que yo escogía no era “ropa de doméstica”. Por supuesto que no le hice caso y no tuvo más remedio que venderme lo que quería… con muy mala cara. ¿No es increíble? ¿Qué demonios le importa si yo quiero comprarle a mi mucama un vestido de novia para trabajar y ella está de acuerdo? Pero aquí las jerarquías son cosa seria.
                             Para la comida, ellos prefieren comer sus cosas. Yo ya me cansé de decirles que todo lo que hay en casa es para todos. La mucama ha aceptado darle mi comida al chófer por lo menos (Y es que claro, él está en una jerarquía más alta). Mejor dejarlos hacer lo que quieran en ese aspecto… si no les molestan los olores fuertes, porque la comida filipina…
                             Les recomiendo que tengan mucho cuidado al contratar servidumbre, mejor que usen alguien con buenas recomendaciones. Yo he tenido mucha suerte, pero sé que en algunos casos personas han recibido amenazas cuando ha despedido a alguien. Increíble pero cierto.
                             Sepan que si algo rompen o arruinan… no se los van a decir: lo esconderán. Una vez tomé algo de un recipiente plástico en el baño… y éste se me deshizo en pedazos. La chica lo había roto y lo trató de colocar tal y como estaba para que no lo notara. Les parecerá infantil, pero es como funcionan las cosas aquí. Aclararles de que prefieren que se les avise (total, un error lo hace cualquiera, ¿no?) a darse con la desagradable sorpresa, no funcionará. Tengan también cuidado cómo dan las órdenes, porque pareciera que para ellos, lo que digas es palabra divina. Así fue como el día que le dije a la muchacha que me gustaría que cocinara algo más que arroz (¡Por favor!) para acompañar la comida, como por ejemplo papas… me encontré en la cena con puré de papas, papas fritas, al horno, sancochadas… y nada para acompañarlas. Yo dije que quería papas, ¿no? Pues lo que la patrona mande. No esperen a que tomen la iniciativa, les preguntarán mil veces cómo hacer algo. Pueden tratar de indicarles todo bien claro desde un principio, pero igual tendrán que echar un vistazo constantemente a lo que hagan, so riesgo de encontrarse con las cortinas cortadas, porque ustedes les dijeron que tenían que encontrar una solución para que el gato no las arañe.
                             Un último consejo, la electricidad aquí es más cara que en Finlandia, sé que hace mucho calor, pero no dejen prendidos todos los aires acondicionados al mismo tiempo… créanme, me lo van a agradecer. 

lunes, 21 de mayo de 2012

CHICA COSMO 5: LA HISTORIA DE UN PATO PEQUINÉS CON COLOFÓN DEL TÉ MÁS CARO DEL MUNDO

El 2008, decidimos con mi marido hacer algo diferente para año nuevo y nos fuimos a Pekín. Nos sorprendió lo barato de los pasajes. El día de año nuevo, luego de la cena y cuando todo se encontraba cerrado a las 11 de la noche, comprendimos porqué. No es que los chinos no celebren el año nuevo occidental, es que no es la fiesta más importante para ellos. Por supuesto la gran fiesta se celebra meses después, con el año nuevo chino. Definitivamente muchos de los países de Asia, no son las opciones más divertidas para celebrar el año nuevo del calendario gregoriano.
                      Sin embargo fue un viaje bastante agradable: comida rica y barata, sedas y perlas a montones (y poco me importa de que hayan sido baratas porque eran “perlas de río”, por mí aunque fueran perlas de bañera) y la famosa ciudad prohibida. Por supuesto que los encontrones interculturales no faltaron.
                      Ya que estábamos en Pekín  TENÍAMOS que probar el famoso pato pekinés. Fuimos pues a un restaurante especializado en el plato. Pedimos muy orondos nuestro pato entero y esperamos. Vimos que otras personas  —locales— pedían muchas más cosas y nos reímos de ellos ¡Qué escándalo! ¡Van a comerse un pato entero y antes de eso se piden la mitad de la carta! y esperamos. Los vecinos —locales— se deleitaban con entraditas coloridas y nosotros seguíamos esperando. Una hora después yo estaba al borde de convertirme en caníbal. Debo confesar que fuimos al restaurante con mucha hambre, pues habíamos estado correteando mercados artesanales. Y cuando uno tiene mucha hambre, la espera desespera. Y los que me conocen, saben que tener paciencia no está entre mis cualidades.
                      Llegó un momento en el que estaba casi decidida a levantarme e irme a comer al primer Mac Donald que encontrara en el camino. Mientras tanto eran nuestros locales vecinos quienes a su turno se reían de nuestros rostros de inanición, mientras esperaban felices a que les llegara su pato, ¡total! Tenían aún bastantes entraditas coloridas para esperar sin desesperar.  Llegó su pato y por suerte para ellos (porque ya estaba elucubrando macabros planes para robarles el maldito animal) quince minutos después llegó el nuestro, recién rostizado, todo doradito y perfumado. Ya me iba a abalanzar a devorarlo, pero el “chef” no me lo permitió, él mismo lo cortó y me sirvió con mucha ceremonia los primeros pedazos... la cabeza partida por la mitad y la grasa y pellejo del pecho.
                      Confieso que en esos momentos casi me puse a llorar ¿Eso es todo? ¿Tanto he esperado para que me sirvan la cabeza (¡El pato me saca la lengua!) y pura grasa? ¡Dame la carne del pato, chinito del demonio! Tenía tanta hambre que me empecé a comer la grasa... la cabeza no la pude ni tocar. Felizmente para mí, luego vino la carne, en unos panquequitos muy lindos, preparados con mucho esmero con unas salsas especiales y verduritas en juliana... yo me los tragaba de un bocado y ni le dejaba al chef preparar más panquequitos, me los hacía yo misma porque él tardaba mucho ¡Había esperado hora y media para que me traigan el pato y  además el tío que se ponía a hacer los panquequitos como si fueran obras de arte! Yo supongo que le habré parecido una extranjera vulgar y con un mal gusto culinario (porque no me comí la cabeza y si me la sirvió con tanta ceremonia, supongo que es porque se debe considerar lo más exquisito del animal). ¡Qué se le va a hacer! Cuando el hambre aprieta... lo que menos quieres es que te digan cómo hacer panquequitos rellenos de pato. Jamás como ese día ha tenido para mí sentido el famoso dicho “al país donde fueres, haz lo que vieres”. Nosotros pensábamos que nuestros vecinos eran unos cerdos por pedir tanta comida y simplemente ellos sabían bien que había que esperar mucho para preparar el pato pekinés y tomaron las precauciones del caso.  Porque al parecer es todo un proceso preparar el famoso manjar. Para que lo recuerdes, te entregan luego de pagar la cuenta una tarjeta numerada... lo que no me queda claro es si es el número del pato... (Felicitaciones, se ha comido el pato número mil) o de los minutos que esperas para comer (Felicitaciones, ha esperado 345 mil minutos para comerse su pato, un nuevo récord!)
                      No fue el único encontronazo que nos dimos. Un día decidimos ir a una casa de té. Ya que estábamos en el país del té...
                      Una preciosa niña nos inició en la ceremonia china del té. No es tan sofisticada como la japonesa, pero tiene su gracia. Nos sirvió tres tipos diferentes de té, cada uno más delicioso que el otro. Yo siempre he dicho he que eso de no echarle azúcar al té es una gran mentira. Claro, para los plebeyos tés que tomamos en occidente. Los tés que probé en china realmente no solo no necesitaban azúcar, es que ponerle solo unos granitos hubiera sido un sacrilegio. Sin embargo un té es un té, por más delicioso que sea ¿No es cierto? Podrán entonces suponer la cara que pusimos cuando nos dijeron que teníamos que pagar 400 euros por la gracia. ¿Cómo? Sí, y si quiere comprar uno de los tés que probó, le costará sólo 50 euros los 100 gramos. Pagamos convencidos de que nos vieron la cara de... extranjeros (Por decirlo finamente). Ya en el hotel fuimos a su “bar de té”, para quitarnos el clavo (¿Qué tan caro pude ser un té?) Y mejor no les digo los precios, tomamos uno de los más baratos, 20 dólares la taza. Pero claro, era un hotel de cinco estrellas, seguro que también tenían precios para... extranjeros.
                      Ya en Finlandia le conté mi aventura “teística” a un compañero de trabajo japonés y me dijo que no nos vieron la cara de nada, que no éramos los primeros que pensábamos que en Japón o en China había que tomar té porque seguro era muy rico y barato. Para ellos el té es una importante parte de la cultura culinaria y hay diversas variedades. Se podría comparar con lo que es el vino para los occidentales: hay vino y EL vino, que tomas en ocasiones especiales y que te cuesta el ojo de la cara. Igual el té en Asia. Inclusive este compañero de trabajo me contó que en China hay variedades de té que cuestan mucho más caras que cualquier té japonés.
                      Le conté eso a mi marido, que igual no se sintió mejor. Él sigue pensando que lo timaron porque finalmente un té es sólo un té. Puedo suponer que hay alguna cultura en el mundo que piensa que somos tontos comprado un vino caro, porque finalmente una bebida alcohólica es solo una bebida alcohólica.
                      En todo caso, si van a China en general y a Pekín en particular, les doy dos consejos.
1.- Si quieren comer pato pequinés, no vayan con mucha hambre, o en caso contrario, pídanse algunas entraditas coloridas para esperar.
2.- No se les ocurra pedir la ceremonia del té, a menos que tengan mucho dinero que gastar. Mejor es ir a comprar perlas; que un collar de perlas negras les cuesta 8 dólares (y a ese precio poco importa que sean perlas de bañera), con el vuelto, se toman un buen roiboos en el aeropuerto.

jueves, 12 de abril de 2012

DONDE VAS CON MANTÓN DE MANILA 9: NOLI ME TANGERE

Hace unos meses asistí al Centro Cultural Cervantes de Manila, para la presentación de un clásico de la literatura filipina: Noli me tangere de  José Rizal.

                             Esta obra, junto con su secuela el filibustero, son lecturas  obligadas para los estudiantes. Rizal es pues lo que Cervantes para los hispanohablantes, Shakespeare para los anglohablantes, Víctor Hugo para los franceses o Alexis Kivi para los finlandeses.  
                             La obra critica la actitud corrupta y abusiva del gobierno español de la época en general y del clero en particular. Por esa razón el libro fue prohibido a su lanzamiento en varias zonas de las Filipinas  y finalmente causaría la ejecución de José Rizal, con la excusa de que el libro contenía “material subversivo”. Parece ser que en realidad el Gobernador General Emilio Terrero tuvo que ceder ante las presiones de la iglesia: la más afectada por el escándalo que causó la obra.

PhotobucketPhotobucket

Versión original y nueva versión bilingüe, español - inglés

                             Noli me tangere está pues considerada como una influencia indirecta para la revolución y como un elemento importante en la creación de una identidad nacional unificada. Curiosamente esta obra fue inicialmente editada en Alemania, mientras Rizal terminaba sus estudios de medicina, y está escrita en español… idioma que ya casi nadie habla en este país. Es decir que la obra cumbre de la literatura filipina es leída por los estudiantes en inglés o en tagalo. ¿No resulta una triste metáfora para la realidad de un país cruelmente dividido por grandes diferencias sociales y raciales? ¿Cómo se puede basar la identidad nacional en una obra cuyo idioma ya no forma parte de esa identidad?
                          Más patético resulta el caso del uso que se hace del idioma nativo. Y es que a primera vista el tagalo parecería correr mejor suerte que muchos de nuestros idiomas nativos: es fácil escucharlo en la calle, todos parecen hablarlo. Sin embargo su uso sirve al parecer para marcar más las diferencias en la sociedad. Sí, todos hablan más o menos el tagalo, es el idioma que usas para dirigirte a la servidumbre, aunque ésta hable muy bien el inglés, es la manera como les recuerdas su lugar en la sociedad. Recuerdo una vez en un salón de belleza  la conversación entre una clienta y la secretaria. Empezaron hablando el famoso “taglish”, una mezcla de idiomas, muy graciosa. De pronto la clienta cambió a puro inglés y la secretaria le contestaba en puro tagalo. Pronto comprendí el porqué del asunto: la clienta quería un servicio que ya no se realizaba en ese instituto de belleza y la secretaria le ofrecía las disculpas correspondientes. Igual ocurrió una vez en el ascensor. Una mujer entró con su niño cargado por su respectiva “yaya”, que era tan grande como el pequeño, la pobre. El niño quería presionar el botón  y su madre lo alentaba a hacerlo en inglés. Pero como la yaya era tan pequeña, llegaba a ayudar al niño. La mujer le dijo algo en tagalo de una manera tan agresiva, que no me hizo falta saber el idioma para comprender que era una reprimenda. La pobre muchacha se tuvo que poner en puntillas para darle gusto al mocoso de marras.
                             El tagalo pues es un arma poderosa para marcar el lugar de la gente “inferior”, para criticarlos, para darles órdenes, para ponerlos en su lugar. Inclusive es utilizado para disculparse o pedir algo por los susodichos inferiores, hasta tal punto que si deben usar el inglés para hacerlo, darán miles de vueltas. El inglés es para las órdenes. Un pedido por más gentil que sea,  en inglés siempre se convertirá en un imperativo. ¡Qué triste perspectiva para un idioma nativo!
                             Estos dos años en Filipinas han sido muy duros para mí, porque no he podido evitar sentirme culpable, simplemente de existir. Una vez le dije a una amiga que prefería vivir en Europa por la ilusión de igualdad social que me daba. Porque debo reconocer que aún en lo socialistas países nórdicos hay diferencias sociales, pero lo más importante es que las cosas básicas como educación, salud, etc. están aseguradas para todos por igual. Así pues mi cuñado es un doctor en ingeniería, siendo hijo de obreros. En Finlandia nada de universidades “caras”, la selección que se hace en las universidades está basada únicamente en la capacidad intelectual de los alumnos. Una diferencia que me parece justa: cuanto más inteligente seas y capacitado estés, más ganarás. Lo que  no impide que un simple obrero pueda tener su casita propia, su autito, aunque sea de segunda mano y que pueda irse de vacaciones todos los años. Su sueldo no le permitirá ir a un hotel 5 estrellas, pero viajar sí que podrá. Ya sé que esa no es la realidad que vive el mundo en general, pero es la que debiera vivir.
                             Detesto las diferencias que se basan en la injusticia, sea esta cual sea. Me parece terrible que en muchos países un hijo de obrero esté prácticamente condenado a seguir la profesión de sus padres. No es justo, nadie me convencerá de lo contrario.
                             Quizá sea una explicación facilista, porque los fenómenos sociales no se explican con una sola teoría, pero no puedo dejar de mirar Noli me tangere como el espejo de la realidad filipina actual. Es una sociedad que a pesar del mestizaje, sigue estando profundamente dividida por ridículas jerarquías muy ligadas a la raza. ¿Y cómo no estarlo? Han pasado por manos del reino de Brunei, que les impuso la religión islámica, por la colonia española, que les impuso la religión católica, por la ocupación  japonesa, la norteamericana... cada cultura con sus propias reglas sociales, sus propias costumbres y cada una diciéndole directa o indirectamente a los nativos que eran seres inferiores. Veo un país mucho más confundido con su identidad que los países latinoamericanos que conozco.
                             Una vez me presenté a una persona diciendo por supuesto “soy peruana”, ella me contestó “y yo soy china, bueno he nacido en Filipinas pero toda mi familia es de origen chino”. Yo sé que en Latinoamérica también hay gente que se siente ridículamente orgullosa de sus orígenes, especialmente si son europeos, pero JAMÁS he escuchado a esas personas decir PRIMERO, los orígenes como si fuera la nacionalidad. Recuerdo especialmente el caso que me comentó sorprendida una periodista finlandesa en Perú. Y es que fue a visitar una antigua casa en el centro de Lima y el dueño le mostró su árbol genealógico para mostrarle que desde que su familia llegó de España, solo se habían “cruzado” con criollos, como ellos. La periodista me preguntó el porqué de la aclaración. Yo le contesté que indirectamente significaba que no tenían nada de sangre indígena o africana. Ella me contestó que si su familia descendiera directamente de  los colonizadores españoles que llegaron a América… no se sentiría orgullosa. Lo mismo me comentó una amiga española, diciendo que en su caso, más bien escondería el detalle. Pero por más orgulloso que estaba este tipejo de sus orígenes “puros”, no se identificaba como español: él era peruano.
                             No es el caso aquí, en donde  cada quién se identifica primero con los orígenes y luego como filipino, en donde los nativos tienen la actitud más terrible que haya observado en ningún país: la convicción de que no valen nada y no merecen nada.  Es como si de tanto escucharlo de parte de esas culturas “superiores” invasoras, han terminado por aceptarlo como una verdad indiscutible y lo consideran parte de su naturaleza, son psicológicamente una minoría despreciable. Y eso porque curiosamente las minorías que vinieron a estas islas para aprovecharse de ellas les mostraron siempre que ellos eran más inteligentes, más fuertes, más bellos…
                             Uno de los grandes conflictos que tengo está relacionado con la comida. Nunca me ha gustado esa separación que yo sé bien algunos latinoamericanos hacen entre lo que come “el patrón” y lo que come “la servidumbre”. Generalmente en Perú nunca tuve problemas con esto (… aunque debo confesar que me ha pasado que alguna desubicada, pensó que era tonta y se aprovechaba de mi “democracia”) pero aquí es imposible hacerle entender a la señora que trabaja en casa QUE LA COMIDA ES PARA COMERLA. Cuando le digo que pruebe algo, su respuesta me escarapela el cuerpo: “es que su comida es muy cara”. ¡Por eso mismo hija, aprovecha! y nada la convencerá de probar la aparente ambrosia que como todos los días. Y me encuentro con un gran dilema: si la mando a comprar carne, me comprará la de peor calidad porque es más barata, si la compro yo… entonces no la comerá. Es como si estuviera grabado en sus genes que no tiene derecho a comer algo que considera “superior” a su estatus. Y como ese, hay otros ejemplos en la vida diaria, que solo logran hacerte sentir muy incómodo.
                             Y mientras tanto los “superiores” se comportan como si tuvieran derecho a todo. Si tienes tres hijos, pues tienes una “yaya” (niñera) para cada uno de ellos y jamás los cargan. Una vez me crucé con una vecina y su retahíla de hijos y respectivas yayas y me dije que ella jamás tendrá los problemas de escoliosis que yo tengo por haber cargado a mis hijas. Pero no me arrepiento: mis hijas tuvieron de mi contacto todo lo que mi adolorida espalda me lo permitió. ¿No es triste que tus primeras caricias, tus primeros besos, te los dé la nana? En este país se sigue viviendo culturalmente en la colonia.
                             Y dejo las Filipinas con mucha tristeza, me hubiera gustado hacer algo más que escribir artículos sobre becas de estudio o proyectos de desarrollo para la revista de la asociación de damas del Banco Asiático de Desarrollo, pero no pude porque la frustración me doblegaba. El filipino del pueblo es tan gentil como el filipino de clase alta es desagradablemente asqueroso y déspota. Hay mucho que hacer para convencer a este pueblo de sentirse orgullosos de sus orígenes y no estar obsesionado por ser más blanco, por salir de aquí, por casarse desesperadamente con un gringo. Muchos me dirán que en América Latina es igual, pero les aseguro que aquí es peor, porque falta el respeto interno a lo suyo, cosa que por lo menos nosotros tenemos. Y es que la “clase alta” más bien se siente orgullosa de sus orígenes y no de la tierra que los vio nacer.
                             Sí, el filipino del pueblo es gentil, muy gentil, tanto que a veces te desesperas y quieres darles una buena sacudida.

martes, 20 de marzo de 2012

DÓNDE VAS CON MANTÓN DE MANILA 8: ACUARIOS

Todos saben que las Filipinas son islas, es pues de suponer que una de las atracciones más grandes lo conforman las playas y los animales submarinos.
                             Hay muchos acuarios y parques acuáticos en este país y ofrecen muchas cosas divertidas. Las entradas no son muy altas en realidad, pero como te ofrecen desde besar a los delfines, hasta meterte en el tanque para que te tomen fotos… hay que tener cuidado con el bolsillo, que entre extra y extra, se te va el dinero literalmente como agua.
                             Al llegar fuimos la famoso “Ocean Park” de Manila. La entrada solo les da acceso inmenso “ocenarium”, con el más largo túnel bajo el agua de Asia, (¡25 metros de largo!)  por el cual se puede observar alrededor de 300 especies diferentes de animales marinos nativos de las islas Filipinas.
                             Otras atracciones son: el espectáculo de las medusas, de los lobos marinos (sudamericanos para más detalles), una piscina al aire libre,  una fuente de aguas bailarinas, pingüinos en su “habitat natural”, por lo cual uno debe vestirse con ropa de invierno para poder entrar (me supongo que será un bono extra para los filipinos, quienes nunca necesitan vestirse así en realidad),  entre otras cosas. También tiene un hotel y spa que dicen es muy bueno .  La característica de este spa es que todo está construido alrededor del tema marítimo. Inclusive hay cuartos en los que en vez de ventanas tiene acuarios y los tratamientos en el spa son todos ecológicos y se supone que están especializados en cargarte de  de iones negativos, que al parecer son los que evitan el envejecimiento (sic).  El “Hot bed treatement” es especial para eso. Se supone que 30 minutos en esa camita te limpia el colesterol y otras toxinas que tengas en el cuerpo, te  fortalece el sistema inmunológico y te mejora la circulación, el metabolismo y la presión arterial.
                             Nosotros nos quedamos solo con el ocenarium, que igual ofrece sus “extras” estos son: remar sobre un bote con piso transparente – para poder ver los animales, por supuesto – y bucear en el pleno acuario. Aunque no lo crean, nos metimos al acuario.
Photobucket

                             Digo que aunque no lo crean porque los que nos conocen saben que muy deportistas no somos. Y sobre todo yo, para colmo muy amante de la naturaleza, no soy.
Photobucket

                             Pero era casi imposible no caer en la tentación de meterse a nadar con todos los peces alrededor.
Photobucket

                             … y con toda la gente mirándote de fuera. Porque de que es un inmenso acuario, lo es. Entonces el resto de los visitantes nos miraban desde fuera. ¿Y nosotros? Bueno, literalmente: ¡Como pez en el agua!
Photobucket

                             Las “otras cosas” de las que hablaba al principio son diversas tiendas, restaurantes y hasta discotecas (Este acuario se encuentra en el “Manila Bay”, que tiene fama de tener una vista impresionante a la puesta del sol. Sería tonto no aprovechar eso para darle un toque de color a la vida nocturna) Esas cosas evidentemente nos interesaban menos que los “extras”… excepto por una experiencia que les recomiendo: el fish spa. Realmente muy barato, durante media hora unos pececitos originarios de Turquía, te comen todas las células muertas y callos que tengas. Al principio la sensación es sorpresiva y como que uno siente que no podrá resistir, pero luego se acostumbra y aunque parezca increíble, realmente es lo más relajante que uno pueda hacer: los pies quedan como caminado entre nubes. No, imposible tomar fotos, ni antes (preocupada de cuánto realmente comen de mi piel los animalitos ¿no serán algún tipo de piraña?) ni después (Lo siento, tan relajada que… ¡me voy a poner a pensar en fotos para mi blog!)
                             Y hace poco fuimos a otro famoso parque acuático filipino: el “Ocean adventure”  en la  bahía de Subic. Esta bahía es también un puerto libre, que anteriormente fue el emplazamiento de la más base naval Norteamérica en las Filipinas: “la U.S. Naval Base Subic Bay”. Tiene unas playas muy lindas y curiosamente no tan llenas como uno podría suponer, para ser un lugar tan popular. Además del “Ocean Adventure” tienen otras atracciones, pero no pudimos ir más que allí, porque todo está (sorpresivamente) tan bien organizado, que al entrar te entregan un estricto orden de asistencia para los espectáculos. Así que si no estás a la hora… pues pierdes tu turno, que ya hay otros esperando.
                             No tiene tanta variedad como el “Ocean Park”, pero el orden y organización hace que lo prefiera. Hay un espectáculo de delfines, otro de lobos marinos, uno de acróbatas (tipo Tarzán) y finalmente una interesante presentación de animales terrestres nativos y de cómo los indígenas filipinos aprovechan su hábitat. Así pues aprendí que el bambú es el “tupperware” de la selva filipina, no solo se come y se toma el agua de él, se hacen armas,  cacerolas, fuego, y hasta un vaso y una cuchara.
Photobucket

                             El presentador lo hacía con tanta naturalidad, que uno no podía menos que preguntarse qué significa una “civilización superior”, porque seguro que por ejemplo yo en la selva ya me hubiera dado un buen machetazo en la pierna… y no habría comido ni un bocado. Para mí, una civilización que se adapta perfectamente a su entorno y que lo aprovecha a lo máximo, es una civilización superior.
Photobucket

                             Los animales del “Ocean adventure” son todos rescatados, inclusive los que no son marinos. El espectáculo “fuera del agua” inclusive tenía perros y gatos callejeros. Lo que más me llamó la atención fue un pequeño búho, que cuando terminó el espectáculo estaba esperando con los ojos semi-cerrados a que la gente lo acariciara. Yo primero me asusté, porque tenía los ojos tan rojos que yo pensé que el pobre animal estaba realmente asustado y además enfermo de tanto que lo tocaban. Pero cuanto lo acariciabas, cerraba completamente los ojos en un transe casi orgásmico y te ponía la cabecita de costado para indicarte que le rasques el cuello. Por otro lado cuando se dio cuenta que la gente empezaba a hacerle más caso a un perro que a él, abrió sus inmensos e impresionantes ojos rojos y miraba para atrás, como quién no entiende qué pasa (¿No ven que yo soy más bonito?) Si alguna duda me quedaba sobre la salud del buhito, ahí desapareció por completo.
                             Nos divertimos mucho en Subic, fuimos un rato a la playa, nos tomamos fotos con los delfines y los lobos marinos. También con el búho, pero lamentablemente mi hija perdió su cámara y solo tengo las fotos de los delfines, que fueron tomadas por el propio personal.  En todo caso, si están con  niños en Manila, éstos son dos paseos que les recomiendo.
Photobucket

martes, 28 de febrero de 2012

DONDE VAS CON MANTÓN DE MANILA 7 - DISCO, CHINO, FINO, FILIPINO

Sí, sé muy bien que el título de este artículo es bastante ridículo. No  sé si los que tienen más o menos mi edad recuerdan esta canción infantil de Enrique y Ana.
             Pues mi hermano sí que lo recuerda, porque cuando el anteaño pasado fuimos a pasar las vacaciones en Perú, lo primero que me preguntó fue: “¿Y realmente existen los chinos filipinos?”
La respuesta más corta es sí. La respuesta más larga envuelve una de las culturas que más influencia ha tenido y tiene en la historia, arte y hasta religión en Filipinas. El Tsinoy o Tsinong Pinoy (o chino filipino, Pinoy es el término que utilizan los filipinos para identificarse) es un ejemplo de cómo un grupo étnico despreciado llega a ser un eje importante en una sociedad que no es la suya.
Entre los paseos que hemos hecho en Manila, (Lo confieso, no muchos. Me gustaría tener más tiempo para el turismo, pero estoy redactando mi tesis doctoral y la verdad es que me absorbe) está el  realizado al “Bahay Tsinoy”, el museo de la vida de la comunidad china en las Filipinas.
Según los informes que obtuve en el museo, ya desde la época de hielo algunas tribus del sur de China llegaron a las Filipinas para establecerse.  Más tarde, durante el siglo X, hubo un activo intercambio comercial entre ambos países: los chinos ofrecían sus sedas, los filipinos sus perlas a cambio, entre otras cosas. En los anales del Sultán de Sulu Paduka Batara, hay una narración de su visita a China en 1417, para pagar tributo a la corte imperial del Emperador Yung Lo.
Durante la época española  muchos más chinos llegaron a las islas, pero en este caso no solo como mercaderes, sino también  como artesanos y mano de obra. Se dice que le 90% de los chinos que llegaron durante el régimen colonial, procedían de Fujian, el otro 10% de Cantón. Desde el principio los españoles desconfiaron de la afluencia de chinos que llegaban a la isla, esto quizá no solo por razones económicas sino también  políticas ¿Y qué tal si se organizaban y se armaba una revolución? eran pues un grupo marginado.  Una manera de asegurarse un puesto en la sociedad manileña era bautizarse, los que no lo hacían simplemente la pasaban bastante mal. Así es como los españoles obligaron a los chinos que rehusaban convertirse al catolicismo, a vivir en barrios denominados “Parian”, cuyo nombre ya muestra el grado de segregación.

Photobucket

Para trabajar y hacer negocio con intramuros (porque curiosamente ellos eran una parte muy importante para la economía colonial) debían entrar por el Puente del   Parian, que unía este barrio con el centro de la ciudad. La vida en ese barrio no era fácil, había múltiples asesinatos a diario, de cuando en cuando los españoles encontraban una razón para realizar masacres con la excusa de poner las cosas en orden, para colmo debido a las precarias construcciones los incendios eran comunes, y cuando se quemaba una casa… se quemaba casi todo el barrio. Por esas razones el emplazamiento del parian cambió hasta 9 veces. Cuando los pobres chinos se dieron por vencidos y se volvieron todos cristianos, el último parian desapareció.
Los chinos filipinos tienen  una gran influencia en la cultura de este país. Los primeros tres  libros impresos en las Filipinas los hizo Keng Yong en 1593 (catecismos… los tres). Cuando a finales del siglo XIX, los españoles decidieron volver a hacerle ver la vida a cuadritos a los pobres tsinoys, éstos se organizaron para crear instituciones que los protegieran, como colegios hospitales y cementerios (un pequeño paréntesis para decirles que es imprescindible visitar el cementerio chino), la Cámara de Comercio China, China Bank, entre otras instituciones y negocios. Inclusive son los “mestizos” chinos (llamados tornatrás durante la colonia) los que fomentaron los movimientos revolucionarios que llevaron a la caída de la dominación española. El famoso José Rizal fue de ascendencia china. Igual lo fueron los trece mártires de Cavite, ejecutados por los españoles el 12 de septiembre de 1896. Y es que como en otras partes del mundo, los inmigrantes chinos se las arreglaron en este país para gozar de una buena situación económica. Entonces pues durante la colonia eran estos chinos-filipinos los que podían viajar y estudiar en el extranjero. Al regresar, era obvio que llegaban con ideas progresistas y con ganas de cambiar la sociedad. Durante la colonización Norte Americana, ellos también estuvieron presentes. Sobresale  José Ignacio Paua, no solo porque no era mestizo como los otros (era 100% chino), sino porque luchó tanto contra los españoles como contra los norteamericanos. Contra la colonia española no solo luchó en batallas sino que formó una herrería en donde construida y reparaba armas para los republicanos. Contra los norteamericanos se dedicaba a recolectar dinero para los revolucionarios, dicen que logró así grandes cantidades que ayudaron a la causa.
Aún ahora los tsinoys son los que poseen gran cantidad de empresas en las Filipinas. Pertenecen a las clases media o alta y tienen gran visibilidad en todos los campos. Desde Ferdinand Marcos hasta Corazón Aquino, desde los dueños de los grandes malls hasta la dueña del apartamento que alquilo, muchos políticos, empresarios, artistas, tienen ascendencia china. Inclusive muchos utilizan dos nombres. Así pues el cónsul honorario de Perú en Filipinas se llama Ang Biao en chino… y Francis Chua en cristiano. Explíquenme cómo puede cambiar tanto un apellido. Pero de que es la misma persona estoy segura, pues yo pensé que eran dos diferentes y llamé al consulado para asegurarme a quién enviarle una carta. La secretaria me explicó en embrollo.
Y como siempre esto me permite pasar a mi tema favorito: el sincretismo religioso. Mucha de la mano de obra china durante la colonia fue utilizada para construir iglesias, lo que da una arquitectura muy interesante a las iglesias filipinas y al culto en sí. Es común no solo prender velas según el color del milagro que se quiera, sino también varitas de incienso, lo que evidentemente viene del budismo. La iglesia de Binondo está muy ligada a los tsinoys (otra joya digna de ser visitada… les recomiendo no ir como turistas, sino quieren ser desplumados).
Photobucket

 Fue fundada por los dominicanos para el uso de los chinos convertidos al catolicismo. Esta iglesia es también conocida como la Basílica Menor de San Lorenzo Ruiz, primer santo de las Filipinas y de origen chino, por supuesto.

Photobucket

Oficialmente no hay muchos tsinoys budistas, pero extraoficialmente encontramos pruebas en el tipo de cristianismo practicado. Inclusive algunos optan por decir que son cristianos budistas. Se dice por ejemplo que la imagen de Nuestra Señora del Pronto Socorro (1586, pintada por un anónimo chino), muestra a Kwan Yin, diosa china de la   misericordia.
Photobucket
En otras palabras los budistas simplemente remplazaron sus dioses con imágenes católicas. Igual como muchos nativos hicieron en América Latina. E igual como en otras partes del mundo los chinos llegaron como una minoría y se impusieron cultural y económicamente, integrándose y al mismo tiempo conservando parte de sus tradiciones. Como ven: it is a small world after all.

Ps. Hay muchas más cosas que decir sobre los tsinoys, yo solo he hablado de lo que como turista me impresionó. Les recomiendo entrar a la página del museo si les interesa saber más. Es realmente sorprendente. Tampoco he puesto muchas fotos,  porque realmente las tomo muy mal (para muestra: la foto de la virgen) y las del museo son más claras (¡además está prohibido tomar en un museo!).

martes, 7 de febrero de 2012

DONDE VAS CON MANTÓN DE MANILA 6: RIZAL PARK (O CHICA COSMO 4: ATRACCIONES TURÍSTICAS)

El primero de enero decidimos celebrarlo como buenos filipinos y nos dirigimos al Rizal Park. También conocido como Luneta Park, éste lugar está considerado como una de las mayores atracciones turísticas de las Filipinas. Su ubicación es perfecta: a lo largo de la Bahía de Manila y cerca de Intramuros, el centro antiguo de la ciudad.
Digo que decidimos comportarnos como buenos filipinos, porque este parque de entrada gratuita es el lugar favorito para pasar el domingo en familia, especialmente haciendo picnic. Y qué mejor día que el primero del año.
Su presencia en la historia de Filipinas en innegable. Allí se ejecutó al pacifista Dr. José Rizal el 30 de diciembre de 1896, provocando con ello la revolución que llevara al país a salir del yugo español. El 4 de julio de 1946, es aquí donde se declaró la independencia de Filipinas, autorizada por el propio Harry S. Truman. Y es también aquí que Benigno Aquino y su esposa Corazón realizaban sus manifestaciones políticas que llevaran a la famosa revolución de EDSA (o Avenida Epifanio de los Santos) y a la posterior caída del dictador Ferdinand Marcos.

El parque es inmenso y tiene varios puntos de interés: un parque chino y uno japonés,
Photobucket

una fuente de aguas danzarinas, y un mapa gigante de las Filipinas,

Photobucket

la marca del kilómetro cero de las Filipinas, un orquidiario y pabellón de mariposas,
Photobucket
el Museo del Pueblo Filipino, la Librería Nacional de Filipinas, además de un diorama del martirio del Dr. Rizal,…
 
Photobucket

Por eso mismo me dio tanta pena el estado en el que se encontraba. No sólo lleno de gente, invadiendo cada pequeño espacio verde, sino ensuciando sin miramientos por todos lados.

Photobucket

Imposible disfrutar de nada y sin embargo uno no deja de darse cuenta que si estuviese en buen estado, este parque sería hermoso. Como en las primera fotos que les he mostrado, tomadas evidentemente cuando no había absolutamente nadie en el parque. Fotos para turistas, que lamentablemente no concuerdan con la realidad.
Photobucket
Y el pasado fin de semana fuimos al Fuerte Santiago y a la Casa Manila en Intramuros. En el Fuerte Santiago se encuentra una especia de santuario dedicado a José Rizal. Las cosas allí eran diferentes, sobre todo porque lucía como un verdadero homenaje al héroe nacional: todo limpio y ordenado. Igual ocurrió con la Casa Manila, que es casi como dar un salto al pasado, una buena manera de ver cómo vivían los manileños en esas épocas y también de apreciar cómo ha cambiado la comodidad en las casas. Una de las razones para la diferencia en cuanto al mantenimiento de estas atracciones turísticas,  quizá sea que la entrada es pagada.
Y aquí viene la parte “cosmopolita” del artículo, porque todo esto me saca de Manila y me lleva a meditar sobre muchas de nuestras atracciones turísticas (con nuestras no hablo solo del Perú, sino de Latinoamérica en general), que también se encuentran en mal estado, principalmente porque –como los filipinos con el parque Rizal – nosotros mismos no las cuidamos. La única manera de evitar que la gente maltrate las cosas es ponerle un precio, a menudo alto, para evitar que entren. ¿Por qué eso? Me pongo a pensar en las veces que he escuchado quejas sobre lo caro que es ir a las Galápagos o al Manu, pero no me quiero ni imaginar cómo estarían si se dejara entrar más libremente a la gente. Ni siquiera son los turistas los que maltrata, sino nosotros mismos. Es como si pensáramos que DEBEMOS sacar provecho de la gratitud o del precio bajo a como dé lugar. La gente se comporta “como Juan en su casa”, pero ¿es esto real? A ver, vayamos a la casa de Juan, cortemos las flores de su jardín y veamos cómo reacciona.
Sin embargo en muchos países europeos hay atracciones turísticas que son gratuitas y las cosas están mejor cuidadas. Pienso en muchos parques finlandeses y en lo bien que se comporta la gente en ellos. ¿Será que como se paga tanto impuesto la gente se toma los lugares públicos como propios y por eso los cuidan? No lo sé. Porque en otros países no sucede igual. Miren lo que ha pasado con el Partenón de Atenas por ejemplo, al que ahora solo se puede ver de lejitos porque los amables griegos se hacían de la vista gorda cuando algún turista sacaba “solo una piedrita”. Claro, cuando el turista formaba parte de los miles que llegan al país… Se dice que de tanto tocar las columnas, éstas se han redondeado. ¡Me imagino lo que pasaría si algún desprevenido quisiera cortar “solo una florecita” en el Jardín de Versailles! Imposible.
Quizá sea mucho más complicado que pagar o no impuestos, quizá sea una diferencia cultural profunda la que haga que ciertos países cuiden más sus atracciones que otros, no lo sé. Solo sé que es una lástima que un lugar hermoso sea maltratado sin respeto para lo que significa en la historia de su país.  Como para meditarlo la próxima vez que salgamos de paseo.

jueves, 19 de enero de 2012

DONDE VAS CON MANTÓN DE MANILA 5: VIVA STO. NIÑO!

El sincretismo religioso es uno de los aspectos culturales que más me fascina. Sabemos muy bien que la colonización pasa –entre otros elementos -también por la imposición de la religión y del idioma del colonizador. En el caso del idioma, tenemos muchos ejemplos de glotofagia, es decir que el idioma del colonizador hace desaparecer al idioma nativo o en el mejor de los casos, éste sobrevive con un estatus de inferioridad. La religión es más complicada y por eso es casi imposible para el colonizador hacer que los nativos se apropien de la religión a su manera y le incluyan elementos – muchas veces quizá hasta casi invisibles para el no experto – de sus propias creencias. En Latinoamérica esto tiene como consecuencia un extraño catolicismo, teñido de exótica superstición.
Las Filipinas por supuesto, no escapan al sincretismo. Este país es una excepción en Asia, pues el 90% de su población es católica. Claro, católicos a su manera, al igual que nosotros los latinoamericanos.  Muchas veces he visto en tiendas la imagen del Niño Jesús, rodeado de luces de colores. Hasta ahora no había entendido la importancia de esta imagen en la cultura filipina
Y es que el mes de enero está dedicado al “Santo Niño”, siendo el día más importante el tercer domingo de enero: fecha para la cual el  arzobispo de las filipinas consiguió un permiso especial del Vaticano, lo que hace de este país el único en celebrar dicho día y a tenerlo marcado en su calendario litúrgico.  El Santo niño es pues celebrado no solo con procesiones (inclusive procesiones fluviales) y bendiciones a los niños en las iglesias por supuesto, pero también con coloridas danzas y festividades callejeras. En la ciudad de Cebu, por ejemplo no se considera terminada la navidad hasta esta fecha, en que se celebra el “Sinulong”, la festividad más antigua de este país. En Manila la iglesia que organiza las festividades es la de Tondo. Otras festividades de sonoros nombres dedicadas a esta imagen son: “Biniray” en Romblon, “Pachada Senor” en Cagayan de Oro, “Kahimunan” en Butuan,  “Binirayan” y “Handugan” en Antique, “Dinagyang” en Iloilo; entre otros.
El origen de esta devoción data de la llegada de Magallanes en 1521. El Jefe de la tribu de Zubu Rajah Humabon y su esposa Hara Amihan, fueron bautizados con los nombres de Carlos y Juana respectivamente y Magallanes le regaló a ésta última para celebrar su bautizo, una imagen del niño Jesús en madera realizada en Holanda. La imagen se convirtió en el símbolo de la amistad entre ambos pueblos. Ésta es pues, junto con la Cruz de Magallanes, la imagen católica más antigua del país.
Photobucket

Y como en toda imagen religiosa, un milagro tiene que estar envuelto. En este caso ocurrió cuarenta y cuatro años después de su llegada. En 1565 los españoles decidieron castigar la hostilidad de los cebuanos, con un incendio que mermó casi la totalidad del pueblo. En una de las casas incendiadas, un soldado español encontró la imagen entregada a Juana completamente intacta. Desde ese día  el Santo Niño es el patrono de la ciudad de Cebú.
La imagen original puede ser vista en la “Basilica Minore del Santo Nino” en  esa ciudad. La basílica ha sido construida cerca del lugar de la casa quemada en donde se encontró la imagen. Ésta es la tercera construcción, pues las dos anteriores basílicas que los españoles construyeron, se quemaron.
Photobucket

Es justamente en Cebú  que se celebra el famoso “Sinulong”,  una colorida festividad en la que se simboliza con esta danza ritual la conversión de los nativos paganos en cristianos.

Photobucket
Esta danza ya se bailaba en honor a los dioses nativos representados en madera, lo que resulta en un buen ejemplo de sincretismo pues simplemente cambiaron una imagen en madera por otra.

Photobucket
Mientras bailan, los participantes deben gritan fuertemente peticiones y agradecimientos la Santo Niño. Gritar es muy importante, sino el Santo Niño no podrá escuchar los pedidos (claro, con tanta gente) y el milagro no se cumplirá.
Photobucket

Pero el sincretismo religioso no termina con la incorporación de una danza nativa a una festividad católica. Como en todo sincretismo, la veneración raya a veces con la superstición, hasta llegar a aplicarle al “Santo” características de dioses antiguos. En este caso vemos en primer lugar el famoso Sinulong, en que como dije se remplazó una imagen de madera por otra... literalmente, pues hay pruebas de que al principio los nativos identificaron la imagen de Jesús niño con el dios de la lluvia. Luego tenemos el apelativo "santo"… porque justamente se supone que es Jesús de niño, entonces según la iglesia católica Dios, no un santo. Tercero – y quizá lo más interesante – es que según para qué necesites la protección, milagro o lo que sea, encuentras santos niños vestido para toda ocasión: Desde  vestidos más modernamente (no se pierdan las gorritas), ...


Photobucket

... deportistas (¿Ven al jugador de "basketball"?)

Photobucket

hasta… no sé ¿Duende de Papá Noel?, ¿cocinero navideño?, ¿sobrino de Frosty the Snowman?... (¿Y qué demonios tiene en las manos?)

ninofrosty

Sin olvidar el "DIos nos agarre confesados"

Photobucket

pesar de lo contradictorio de muchas veneraciones, el sincretismo religioso creo yo, enriquece la cultura de los pueblos.  Por eso estoy seriamente pensando en empezar mi colección de Santos Niños. Me parece un buen y original recuerdo de mi estancia en las Filipinas. La “pièce de resistance” será el vestido de astronauta (Sí, lo hay)

Actualización: Pues que me encontré sin querer con una procesión del Santo Niño y pude grabar algo. Lamentablemente llegué cuando estaba por terminar y para colmo la imagen está muy movida en mi desesperación por corre para encontrar un buen lugar. Pero en todo caso se pueden dar una idea. ¿Lo que más me llamó la atención? Lo alegre de la música, comparado con las procesiones peruanas a las que estoy acostumbrada, en donde el tono es realmente solemne y un poco tétrico. Aquí la cosa era muy festiva. no se pierdan la danza final de las ancianitas.