A MODO DE INTRODUCIÓN

A MODO DE INTRODUCCIÓN

Alguna vez leí la frase "piedra que corre, no coge moho". Se refiere por supuesto a que si una persona cambia constantemente, pues le es difícil crecer como persona.
Honestamente creo que está errada. Claro que la piedra que corre coge moho y flores y escupitajos y cosas que ni te imaginas.
Soy originaria del Perú, he vivido cinco años en Francia, durante los años 80, diez en Finlandia y ahora me encuentro en Filipinas (¿Se han dado cuenta que vivo en países que empiezan con "f"? ¿Qué me tocará luego? ¿Fiyi?) Creo que eso me da autoridad para decir que los viajes sí que te hacen crecer como persona, por lo menos te dan una actitud zen necesaria para soportar esas diferencias culturales que te hacen ver la vida a cuadritos. Y aunque acepto que directamente los viajes no influencian en mi obra, sí que tienen una gran influencia en mi vida y por consiguiente en la manera como veo las cosas.

Las partes de este blog serán por ahora 4. La primera serán las nuevas cartas finlandesas (así las tendré todas en orden), la segunda "Chica cosmo" que hablará de viajes y choques culturales en general. Luego pretendo escribir “Una Latinoamericana en París” En donde obviamente contaré mis experiencias viviendo en esa ciudad y también incluiré lo que vivo ahora en Filipinas, que me he animado a titula "Dónde vas con mantón de Manila", una frase de "La verbena de la Paloma" (Para que vean qué culta soy) . Quizá luego me anime a escribir lo vivido al regresar a Perú, luego de mis años parisinos. Porque vuelvo a repetir que los viajes te cambian y ves en tu propia cultura, lo que antes no veías.
No pretendo dar clases de comunicación intercultural en este blog, solo compartir mis experiencias, de manera amena, porque es mejor reír que llorar en ciertos momentos de la vida. Y si de cuando en cuando caigo en estereotipos, pues pido disculpas. Espero que lo disfruten.

jueves, 28 de noviembre de 2013

LA COLOR NO LE PERMITE*

El Famoso escritor peruano Don Ricardo Palma dijo una vez refiriéndose a sus compatriotas: “el que no tiene de Inga, tiene de Mandinga” y con mucha razón. Yo creo que esta frase se aplica a la mayoría de los latinoamericanos: somos tan mestizos que,  aunque no todos estamos para pedir miguitas de ternura, muchos llevamos casi todas las razas sobre la piel.
Por ejemplo yo sé que de parte de padre, tengo sangre escocesa,  portuguesa e indígena de la selva amazónica. De parte de madre tengo sangre, española, árabe, indígena de la sierra peruana, y aunque mi madre se empecine en negarlo, africana.  Imagínense mis hijas, la mayor con además sangre catalana, napolitana y normanda y la segunda con pura sangre finlandesa.
En mi caso, mi tipo me hace pasar por casi de todo. En Pekín unos chinos me dijeron que yo parecía china (de la provincia de no sé qué, para ser más específicos), en Finlandia un amigo Iraní me dijo que parecía egipcia y en mis clases de bollywood una vez unas hindúes se asombraron que la profesora me hablara en inglés. Ella riendo les aclaró “Es que no es de la India” y las chicas estaban asombradísimas, pues me creyeron una paisana.
Lo que me seguía pareciendo raro hasta ahora es que en San Petersburgo (y en Finlandia también) me creyeran rusa (sobre todo cuando quién te habla en “su idioma” es una rubia impresionantemente alta) Pero cuando viví en Filipinas y conocí a muchas personas de uno de los tantos “Tanes” en que se ha convertido la antigua Unión Soviética, ya no me parece tan descabellado. Sí pues, podría pasar de por allí.
Ahora bien, este tipo aparentemente camaleónico, causa diversas reacciones según donde me encuentre. Por ejemplo, para más detalles, en San Petersburgo no solo me creían rusa, sino PROSTITUTA rusa.  Mi marido fue para una conferencia y o lo acompañé. No bien instalados en el cuarto de hotel, llamaron por teléfono. Mi marido contestó y lo vi asombrado decir que “NO”. Le pregunté qué había pasado y me respondió que alguien le había preguntado si quería conocer una “Biutiful ruchian girl”, así, con todo empacho. Lo gracioso es que cuando esa noche regresamos de cenar, el portero del hotel me miró de pies a cabeza, despectivamente. Yo le comenté a mi marido que seguro él le había propuesto la “biutiful ruchian girl” y al verme pensó: “¡la que yo le estaba proponiendo es mucho mejor que ésta!”
Cuando en Francia iba a comprar algo o preguntar por algún servicio, la primera reacción era también mirarme de pies a cabeza y preguntarme “¿Es usted marroquí?” o “¿Tunecina?”. En este caso lo que me llamaba la atención era el hecho de que esa cara de desprecio se convirtiera en una inmensa sonrisa cuando decía que era peruana: “¡Perú! ¡Machu Picchu, Mayas, samba, tango!” (Porque hay que decir que para el pobre europeo “promedio” todo da igual). Es decir que se daba una situación de racismo selectivo. Sí, también se me confunde con fácilmente con árabe. Inclusive muchos me hablaban en su idioma cuando vivía en París. Entonces, si el color de piel es el mismo ¿qué hacía aceptable a la latinoamericana? Me atrevo a decir que factores económicos y sociales más que un verdadero racismo.  En los años 80 el árabe emigraba para trabajar y por ese motivo se le acusaba de causar desempleo, en cambio al latinoamericano no le era tan fácil emigrar y por consiguiente no había muchos, todavía resultábamos exóticos. Supongo que si en vez de Francia me hubiese encontrado en España, la cosa habrá sido diferente.
Algo de eso probé cuando fui de vacaciones a la Cataluña española. En este caso curiosamente me creían española, específicamente andaluza. Cuando entraba a alguna tienda y pedía el precio de algo, volvían a mirarme con desprecio y me contestaban en catalán. Como entendía el idioma yo les seguía la conversación en español. Eso es algo muy común en Cataluña, lo que no es muy común es que en medio del discurso cambien al español. Eso lo hacían en cuanto se daban cuenta de mi acento. Es decir cuando comprobaban de que no era andaluza. No voy a detenerme en los problemas sociopolíticos de España. Solo pongo esto como ejemplo para mostrar que en ambos casos la reacción aparentemente racista era causada por algo más que el color de la piel. Una vez comprobado que a pesar de mi apariencia, no formaba parte del grupo que “molestaba”, la actitud cambiaba.
Es evidente que el grupo de poder rige las reglas de la sociedad. En el racismo también. Lo que me ha enseñado la experiencia de ser camaleónica es que esas reglas son relativas y por lo tanto absurdas. Como lo dije en los ejemplos anteriores: no molestaba realmente el color de mi piel tanto como al grupo al que pertenecía.
Inclusive la noción de “color” es relativa. Por ejemplo, cuando vivía en Perú, la mirada de desprecio venía muchas veces de mis propios compatriotas y por verme bien “peruana”. Era muy común que cuando iba con mi esposo a algún evento o a comer a el restaurante de moda, las señoritas de “buena presencia” (espantosa frase utilizada comúnmente en los anuncios de empleo y que significa “lo más blanca posible”) me miraran de pies a cabeza. Casi se podía leer en esa mirada la pregunta “¿Y esta india qué hace con semejante gringo?”. Y no es que mi marido parezca un actor de Hollywood, pero su metro ochenta se le nota más cuando sale conmigo, que solo mido 1.60m. Muchas veces me tuve que controlar para no contestarles “¿Y saben qué? Soy 5 años mayor que él. ¡Cómo te quedó el ojo!” El racismo en Latinoamérica me parece intolerable, justamente porque todos tenemos o de Inga o de Mandinga. Esas “señoritas” ni siquiera se preguntaban si era inteligente o muy buena persona. Simplemente consideraban insoportable la idea de haberme casado con un nórdico.
Ya ni cuento a la “amiga” que fue a visitarme luego de nacer mi hija y me dijera como un gran cumplido “No parece tuya”. Es decir que era demasiado blanca para ser mi hija.  En Perú se habla de “mejorar la raza” cuando alguien se casa con un blanco. Y yo que justamente considero que la belleza de mis hijas radica en su mestizaje, en verse exóticas estén donde estén. Y por otro lado pienso en la cantidad de enfermedades genéticas de las que nos hemos librado por no tener una sangre “pura”. Hay que preguntarse quién mejoró la raza de quién.
Cuando vivía  en Filipinas, una vez más, me creían local. Lo curioso es que si en Perú mis rasgos me hacían estar entre la parte “baja” de la sociedad, allí era todo lo contrario. Mis pómulos salientes y mis ojos almendrados delatan mi sangre india (sin embargo yo considero que son de mis rasgos más atractivos). Pero almendrados o no, tengo buenos párpados, lo que significa en Asia que tengo sangre europea. Entonces pues pasaba por una filipina de clase alta, mestiza con sangre española. Soy la misma persona, pero según donde me encuentre, no se me percibe de la misma manera. 
Eso es lo absurdo del racismo: su relatividad. Según en qué parte del globo se me encuentre soy más o menos “blanca”. Porque ése pareciera ser el ideal de belleza al que se aspira: blanco, rubio y de ojos azules. Y por esa razón, estos países abundan las lociones blanqueadoras, muchas de las cuales se ha comprobado que causan cáncer a la piel. Y ni hablar de las absurdas ideas de que tal o cual mancha en el cuerpo o rasgo especial delata la pertenencia a la raza “superior” o  “inferior”. En Perú por ejemplo la gente llega a verdaderas guerras para probarle al vecino que tiene la gota de sangre extra que lo convierte en más blanco que él.
Pero no se crea que el racismo sea exclusividad de la raza blanca. Curiosamente las personas más racistas que me haya encontrado no pertenecen a ese color. En Francia viví por un buen tiempo en una pensión en donde había de todo: algunas europeas, “beurettes” (hijas de inmigrantes de origen magrebí), antillanas y algunas chicas de países de África Sub-Sahariana. Pues La persona más racista que hasta ahora haya conocido, pertenecía a este último grupo (no voy a decir el país, pues supongo que como en todas partes, no necesariamente todos son racistas). Era imposible discutir con ella sin que nos soltara, como argumento para desacreditar nuestras opiniones, que no teníamos orígenes, pues no poseíamos una raza “pura” como ella. Y nadie se salvaba, ni siquiera las antillanas que tenían la piel tan oscura como la de ella: eran mestizas, es decir seres inferiores a sus ojos. Yo una vez le contesté que más bien yo tenía muchos más orígenes que ella (¡Qué triste perteneces a una sola etnia! ¿no?) y furiosa me amenazó con hacerme brujería. Algo parecido le pasó a un amigo brasilero, al que un africano criticó por “renegar de su raza” al vestirse de manera occidental. El chico le contestó, inteligentemente, que no podía renegar de algo que se le notaba en el color de la piel, pero que no podía tampoco reivindicarse de una cultura con la que no se identificaba; que sí, evidentemente que sus tátara-tátara abuelos venían de África, pero que él se identificaba como brasilero, porque era el país en donde había nacido y la única cultura que conocía. El otro nunca quiso entender razones al parecer.
En otra oportunidad, en la pensión un grupo de chicas empezó a hacer bromas sobre una de ellas, alegando que el cocinero le había dado más comida  que al resto porque se acostaba con él. Este señor era un normando de pura cepa, blanco como la nieve. La aludida respondió “¡Aggg! ¡Qué asco! ¿Se imaginan acostarse con él? ¡Todo blanco! ¡Todo rubio!”. En el grupo no había ni una sola europea y al parecer solo yo tenía un novio francés. Casi todas le dieron la razón a la muchachita de marras. Yo me sentí ofendida: ¿”Qué tiene de malo un hombre blanco? A caso te va a manchar?” Pero ellas seguían en sus trece, hasta que una chica de la Costa de Marfil dijo “¡Ya cállense! ¿No se dan cuenta que el novio de Tanya es blanco?” Trataron de disimularla pero ya era tarde. La misma chica de la Costa de marfil les dijo que sabía muy bien que si no fuera porque vivíamos juntas, muchas no le dirigirían la palabra por ser racistas. Nadie lo quiso aceptar. En todo caso es triste ver que el racismo no es exclusividad de los blancos: la estupidez humana no conoce de fronteras.   
Muchos dirán que en una sociedad en la que justamente se sobrevalora a las razas blancas, una reacción así es la respuesta natural que se genera y que por último es bueno que haya gente que se sienta orgullosa de lo que es. Nadie me convencerá que al fuego se le combate con fuego.
Pienso que la mejor manera de luchar contra el racismo sí es fomentar el orgullo a los orígenes propios, pero no para decir que una raza es mejor que la otra, porque eso es un absurdo. No hay nada científico que pueda corroborar algo así.
 Estar orgulloso de nuestros orígenes nos prepara también para relativizar los insultos racistas y darles su verdadero valor, desarmando sus argumentos. Un buen ejemplo se encuentra en el poema “me gritaron negra” de Victoria Santa Cruz: una niña toma por primera vez noción de que su color de piel es percibida como inferior y crece tratando de ocultar sus orígenes, hasta que un día contesta “¡Y qué!” al insulto y replica “¡Negra soy, negro es mi color!”, dejando de esa manera al agresor sin argumentos.  ¿Cómo discutir con alguien que te acepta lo que le dices y sin considerarlo un insulto sino solo un hecho? Eso solo se logra si uno mismo no siente como un lastre los orígenes personales, sino como lo que son: una riqueza. Eso les enseño a mis hijas y por suerte lo entienden bien. A la mayor una vez alguien le dijo que ella no era “una verdadera finlandesa”, a lo que ella replicó sin problemas que era verdad, pues había nacido en Francia y se había criado hasta los diez años en Perú, por lo que no era culturalmente una verdadera finlandesa a pesar de tener la nacionalidad. ¿Cuál es el problema? En este caso “sentirse bien en su piel” tiene un significado literal.
Disfrutemos de nuestras diferencias, aprendamos a amarlas y respetarlas, que eso hace la riqueza del mundo: los diversos colores, olores y sabores de cada cultura.

*Frase de la popular canción peruana “Toro Mata”.

(Artículo publicado originalmente en el blog “Memoria y migración” de Edith Goel)

martes, 19 de noviembre de 2013

MOVIMIENTO MUNDIAL DE MODERADOS RADICALES (MMMR)

Como feminista, estoy harta de que se me identifique con esas “cosas” que odian a los hombres y que piensan que ser feminista es cortarse el pelo y escupir en la calle. Como católica me revienta que piensen que soy parte de grupúsculos oscuros como el Opus Dei.  Como izquierdista, me molesta que cuando invito a alguien a casa y ve la estatuilla del tío Lenin en el salón, inmediatamente me lance una mirada que pareciera decir “en cuanto salga de esta casa, ¡la denuncio a la CIA por terrorista!”. Igual pasa con algunos amigos musulmanes que están cansados que los crean fundamentalistas.  ¿No les han ocurrido experiencias similares? Cualquiera que sea la posición ideológica, o política, las personas que no están enteradas del asunto, siempre nos identifican con las minorías más radicales.  Y lo curioso es que como digo, por lo general, estos grupos NO nos representan para nada pues son una MINORÍA. ¿Qué ocurre entonces? Pues que al no ser mayoría, se organizan muy bien, sobre todo económicamente, aprovechan todo espacio disponible y hacen mucho ruido para poder llamar la atención. Y en general lo logran. Así pues, en un país luterano como Finlandia, prácticamente están presentes sólo los del Opus Dei y como los luteranos poco saben de la religión católica, creen que todos cojeamos del mismo pié. Igual pasa con ciertos grupúsculos islámicos en países occidentales. Y se crean odios y desconfianza.
                             Y mientras tanto, ¿qué pasa con nosotros, con la mayoría? Ese es otro problema. Las mayorías, de cualquier grupo que sea, por lo general somos muy respetuosos de las diferencias, inclusive dentro de nuestros propios grupos. Entonces, por más que no estemos de acuerdo, los dejamos existir, les damos su espacio, movemos la cabeza comprensivamente ante sus ideas extremistas… y antes de que nos demos cuenta, ya nos están representando. ¿Pero cómo?, ¿no que eran minoría? ¿Y de dónde sacaron el dinero? ¿Y cómo se consiguieron esos contactos? ¿Y QUIÉN LES DIO PERMISO DE REPRESENTARNOS? Y es que mientras nosotros defendíamos la “libertad de expresión”, ellos se tomaron la libertad de expresarse en la voz más alta que sus escasas gargantas les permitían.
                             Y yo digo ¡basta ya! ¿Porqué dejarnos “representar” por grupos que para nada forman parte de lo que la REAL mayoría piensa? MODERADOS DEL MUNDO UNÁMONOS: Defendamos nuestro derecho a ser grises, a ser blandos, a ser tibios, porque JAMÁS los extremos han sido buenos y muchos ejemplos tenemos en la historia que lo comprueban. Atrevámonos a reclamar nuestro espacio, a gritarles a la cara que ellos no representan nada más que sus propios intereses, a identificarnos abiertamente, con orgullo, a la ideología a la pertenecemos y decir que somos MODERADOS y respetamos que los otros también lo sean.
                             Porque ser grises, ser blandos, ser tibios, ser moderados no debe significar ser pasivos, tomemos activamente el espacio y la ideología propia, seamos realmente mayoría. ¿Quién dice que las religiones deben ser intolerantes? ¿Quién dice que hay razas superiores? ¿Quién dice que occidente es mejor que oriente? ¿Ustedes piensan así? La mayor parte del mundo no lo piensa, entonces ¿Porqué tantas guerras? Defendamos radicalmente el derecho que tenemos de ser moderaros y en éste grupo está la mayoría. En nuestras manos, en nuestras decisiones, está cambiar la historia.
MODERADOS DEL MUNDO: UNÁMONOS Y DEFENDAMOS RADICALMENTE NUESTROS DERECHOS.

No es una broma, se aceptan adhesiones

lunes, 18 de febrero de 2013

DONDE VAS CON MANTÓN DE MANILA 13: PARA (SOBRE)VIVIR EN FILIPINAS 4, VIAJAR CON ANIMALES.


Pues lo primero es lo primero: viajar con animales es quizá más difícil que viajar con  niños. El papeleo es más complicado de lo que yo pensaba. Pero es que tuve una mala experiencia dejando a mi perrito en Perú (el famoso Asterix), que decidí viajar con mis gatos SÍ O SÍ.
Antes de hacerlo me metí en internet a averiguar sobre veterinarios y las historias son terroríficas. Desde animales que van por una vacuna y que terminan con alguna enfermedad rara, hasta agujas inmensas utilizadas en un pobre hámster.  Por suerte también daban consejos sobre buenos lugares.
No van a conseguir una super veterinaria aquí, todas tiene algo en contra. Sin embargo algunas son más confiables que otras. Yo elegí “Vets in practice” simplemente porque tengo mi “high mantenence cat”, que fue tan inteligente que se las ingenió para abrir la ventana del balcón… y tan tonto para saltar por ella. Resultado: la cadera rota y daño neurológico que le impide entender la diferencia entre querer hacer y realmente hacer las necesidades. En otras palabras los “accidentes” en mi casa están a la orden del día. “Vets in Practice” es la única veterinaria en Manila que tiene una terapeuta para rehabilitar animales accidentados. La mayoría de sus clientes son por supuesto perros, lo que convirtió a Lalo en la estrella del lugar. Por otro lado los gatos filipinos son muy pequeños (¡Adorables!) y mi inmenso gato finlandés los impresionaba. Gracias a la buenísima Sheila, Lalo ahora camina mucho mejor y por lo menos pide que lo lleven al baño, pues ha comprendido que si se va solo, lo más probable es que deje huellas en el camino (les dije: el daño neurológico le ha afectado el querer y hacer, no ve la diferencia). 

Por otro lado esta veterinaria tiene también un hotel de animales, farmacia, etc. lo que facilita las cosas. La estrella del lugar es el doctor Nielsen Donato, pero les aseguro que todos son muy buenos (claro, según los estándares filipinos. A mi pobre Micha la diagnosticaron con FHV – sí, sida de gatos – y cuando llego a Finlandia resulta que no tiene nada). Todos aman a los animales (inclusive hay algunos que “viven” en la clínica, que fueron recogidos de la calle por la dueña) y tratan de dar el mejor servicio posible, con mucha paciencia y buenos consejos.
Un hotel que les recomiendo Para cuando recién lleguen es el OakwoodPremier Joy-Nostalg Center, que acepta animales. Claro, no es barato, pero el servicio es buenísimo y realmente no se hacen problemas con los animales, los tratan  como un verdadero cliente más.
Si viajan con perros no tendrán problema, en este país se adora a los perros y se encuentra fácilmente de todo para ellos, inclusive en los supermercados. Si viajan con gatos… es otro cantar. Aquí pareciera ser que se desprecia a los pobres felinos, casi no se consigue comida para ellos y si hay todo tiene pescado. Y los que tenemos gatos sabemos que eso de que les gusta el pescado es para muchos, un falso mito. A los míos les gusta sobre todo la carne (especialmente a la exquisita Micha, que paradójicamente come como pajarito) y me resultaba muy difícil conseguirles una comida que les agrade. 

Una tienda que ofrece muy buena variedad de cosas para gatos es Bow & Wow. Los precios son un poco altos, comparados con otros lugares, pero vale la pena, porque es el único lugar que por ejemplo vende esos sprays con feromonas (tanto para perros como para gatos) que relaja a las fieras.
Si más bien estando aquí se animan a tener una mascota les aconsejo que no compren en las tiendas. Como no hay regulaciones en cuanto a la cría de animales, la mayoría tienen las desastrosas “granjas de animales” y ya se sabe que los pobres animalitos nacidos así no solo tienen por lo general problemas de salud, sino también problemas mentales y de socialización. Nada más de ver lo triste que se ven en las vitrinas de las tiendas, uno se puede dar cuenta. Lo más aconsejable es ir a instituciones como CARA , en la que adopté a mi linda Muning (La encontraron en una caja de zapatos junto con sus hermanitos). 

Sobre todo si quieren un gato. La verdad es que tienen más gatos que perros, así que si piensan en uno, puede resultarles difícil. Por eso y sobre todo si lo que les interesa es un perro de raza, les recomiendo que vayan a las veterinarias a preguntar. Generalmente un criador serio les da a sus animales un buen seguimiento, eso quiere decir que tienen un doctor de confianza, por lo que las veterinarias les pueden recomendar criadores que ellos conocen. Eso sí, la gente aquí prefiere perros pequeños, son los que más abundan, por lo que quizá les resulte difícil conseguir un perro grande, si les interesa.
Si prefieren un gato, pues CARA es la mejor opción, además así ayudan a la superpoblación de gatos callejeros que hay en esta ciudad. A menos que les ocurra lo que a muchos: que encuentren el gato en la calle. Es lo que me pasó dos semanas después de adoptar a Muning. Mi hija vino con un gatito recién nacido que su profesora encontró literalmente en la basura. E historias así son fáciles de encontrar lamentablemente. Por eso les recomiendo que si pueden, se adopten un gatito filipino. Son pequeños y lindos, si no miren la foto de mi Kiko.

Y bueno, finalizo este artículo confesando que fui a Filipinas con 2 gatos… y regresé a Finlandia con 4.

martes, 12 de junio de 2012

DÓNDE VAS CON MANTÓN DE MANILA 12: PARA (SOBRE)VIVIR EN MANILA 3, VIAJAR CON NIÑOS

Lo más importante antes de viajar es que se aseguren que tiene todas las vacunas correctas. Eso se lo dicen fácilmente en la embajada. Las vacunas exigidas pueden cambiar de país en país, así que asegúrense bien.

No puedo aconsejar por experiencia propia sobre los servicios ofrecidos a niños pequeños, porque solo tengo una niña adolescente, por eso me remitiré a traducir algunos de los datos que se encuentran en la guía realizada por el grupo “Manille Bienvenue”.

NIÑOS PEQUEÑOS

- Vestimenta de maternidad y de lactancia: Para la ropa de maternidad no hay problema, grandes almacenes como Rustan's, SM y Robinsons están bastante bien equipados. En centros comerciales (Los famosos “malls”) como Greeenbelt 5 y 3 o Shangri-La Plaza hay varias tiendas especializadas, algunas de ellas ofrecen servicio de arreglo a medida... algunas de ellas tienen precios de nivel “europeo” (es decir, bastante caros).
En cuanto a lo necesario para dar de lactar cómodamente... es otro cantar. Por lo general los cojincitos de algodón que se usan para evitar las “fugas de leche” están siempre “out of stock” y solo los consiguen en Rustan's o Mothercare (en Greenbelt este último). En cuanto a la ropa adecuada para la faena... les recomiendo comprar en su país de origen. Igual con las pomadas para evitar las grietas en los pezones, aquí simplemente no hay. Más bien extractores de leche (lo siento, no sé cómo se dice en español. Sé que es ridículo pero tuve mi primer bebé en Francia, así que todo mi vocabulario de “maternidad” está en ese idioma) y otra parafernalia, sí que van a conseguir fácilmente en cualquier tienda especializada e inclusive en los grandes almacenes.

- Comida para bebés: Se consiguen casi todas las marcas de leche maternizada... pero según las francesas hay que tener cuidado porque no por ser la misma marca y el mismo producto, la leche tiene el mismo sabor; es decir que algunos niños pueden rechazar la leche de confianza y en ese caso hay que cambiar por una más a su gusto. Cuidado con los potecitos de comida, aquí son muchos más azucarados que en otros países (especialmente europeos), los que menos azúcar tienen son los biológicos que encuentran en tiendas como Healthy Options. Por otro lado no hay harina sin gluten para niños pequeños, cuidado si su bebé es celíaco.

- Ropa: ahí sí que no hay ningún problema, encuentran de todo y realmente preciosos, no solo los encuentran en los grandes almacenes sino que todos los centros comerciales tienen varias tiendas de ropa para bebé, tanto nacional como importada. En cuanto a los pañales desechables, se recomiendan los Prokid, que son de muy buena calidad y se encuentran en todos los supermercados.
Si bien los precios de los productos nacionales soy realmente muy bajos, lo que hay que tener cuidado es que por lo general son sintéticos. Ginger Snaps (ojo que las tiendas también se encuentran en Bangkok, Singapur y Jakarta), ofrece lindas cosas de algodón, así como zapatitos de cuero.
Para la mesa de cambio de pañal (otra vez, disculpen si no se dice así), al parecer la cosa se complica un poco. SM tiene algunas pero según la guía son caras y no de muy buena calidad. Nuevamente Mothercare puede conseguirles una de mejor calidad (pero igual de caras) a pedido (tiene un catálogo). Una solución que ofrece la guía es mandar a hacerla a medida en el “Home Market” de “Market Market” (una vez más, les juro que no me pagan, es que simplemente tienen de todo)

NIÑOS MÁS GRANDES

Con niños más grandes la cosa se complica en cuanto al cuidado que él mismo debe tener, porque muchas veces no estamos presentes para vigilarlos. Es importante que su hijo entienda que viajan a un país en donde hace mucho calor y que deben tomar más agua y usar protector solar y sombrero TODOS LOS DÍAS (Suerte para convencer a los adolescentes). No las quiero asustar, pero hay un niño en una escuela que murió de deshidratación durante una clase de deporte.
Con los adolescentes asegúrense a dónde  van y con quién. Es que si bien aquí legalmente no se le vende alcohol a los menores y por consiguiente hay lugares para "adultos", los niños filipinos están acostumbrados a hacer lo que se les venga la gana - sobre todos los varones, que para colmo son muy prepotentes - y  por cuestiones de jerarquía las personas encargadas del local no se atreverán a decirle nada a un "niño bien". En otras palabras,  sus hijos van a tener fácil acceso a lugares a los que NO debería entrar y eso más que nada, influenciado por los amigos locales (Ya les dije que tan gentil es el filipino del pueblo, como autoritario y desagradable el filipino "bien"). Y claro, ¡qué adolescente no va a tomar la oportunidad de hacer lo que no debe!

- Educación: Hay muchas escuelas internacionales aquí: La escuela británica, la escuela europea dividida en francesa y alemana y la escuela norteamericana, que en realidad se llama International School of Manila, pero que básicamente sigue el syllabus norteamericano. Por supuesto no hay escuela en español. (¿Porqué nunca hay una escuela hispana?) Como en todos los países la educación primaria en estas escuelas es mucho mejor que la secundaria. Otro detalle importante: son particulares y bastante caras. 
La ISM es la más grande, por lo que la mayoría de los alumnos son locales y muy ricos, atención con las frivolidades que puedan aprender sus hijos. En todo caso la educación me parece muy buena (es la escuela en la que está mi hija).
Un cambio de escuela muchas veces trae complicaciones al niño, especialmente para los que no hablan inglés fluidamente. Las escuelas internacionales que les nombro tienen incluido el servicio de tutores y de cursos de nivelación (Mi hija recibió de inglés los primeros seis meses, por ejemplo), pero si desean un reforzamiento extra, una amiga recomienda Tutoring Club, que ofrece clases personalizadas en inglés, (redacción y/o lectura) matemáticas, preparación para la secundaria y técnicas de estudio en general. Al parecer también pueden organizar clases en cualquier otra materia a pedido.
- Actividades extra curriculares: Aquí sí que ni preocuparse, hay mucho donde escoger. Por otro lado los colegios internacionales también ofrecen diversas actividades extra curriculares, sobre todo en lo que a deporte se refiere. De los lugares privados no les hablo, simplemente porque la lista sería muy larga. Hay desde clases de música, pasando por pintura, repostería y cerámica, hasta de todo tipo de deporte como badmington, esgrima, equitación o golf. Es muy difícil que un niño se aburra en este país.
Hay también muchos parques de atracciones como Enchanted Kingdom o Ocena Park. Pueden leer mi artículo sobre algunos parques acuáticos para darse una idea.
Sin embargo creo que las adolescentes pronto se encontrarán realizando el típico pasatiempo filipino: pasear por los “malls”.

A parte de la guía de Manille Bienvenue, que he utilizado en este artículo, hay otras dos guías recomendadas pata los que viajan con niños: “Inside Manila with kids – A travel companion for parents”, que ofrece buenas direcciones de parques, restaurantes, museos, centros de actividad etc. para toda la familia; y una útil dirección web: Mommy Mundo, con interesantes consejos y direcciones.
Espero que estos consejos ayuden un poco a algunos padres. 

lunes, 4 de junio de 2012

DONDE VAS CON MANTÓN DE MANILA 11. PARA (SOBRE)VIVIR EN MANILA 2: COMPRAS

Manila puede parecer a primera vista una ciudad muy cosmopolita, pero tiene sus contradicciones (Aunque en realidad, ¿qué cultura no las tiene? El momento de las primeras compras pone algunas de manifiesto.

LOS MALLS: Este es un país de “malls”, uno puede estar tentado a simplificar y decir que es por la influencia norteamericana. En parte lo es, en parte el espantoso calor que hace tiene algo que ver en el asunto. La electricidad es carísima en este país, por lo que la gente prefiere pasar el fin de semana literalmente en el “mall” en vez de en casa. Es por que todos están bien climatizados... tanto que les aconsejo llevar algo para cubrirse cuando van de compras... ya verán porqué.
La gente pues aprovecha del aire acondicionado, sin tener que pagar por él. Por otro lado, ¿se imaginan lo que debe ser ir a comprar el pan, luego sobres para carta, y terminar en el correo con 40 grados? Una pesadilla, por eso todo está en el “mall”, hasta la iglesia (no, no es broma).
Y claro, uno se imagina que entonces será fácil encontrar de todo... curiosamente no, muchas tiendas tieneN prácticamente lo mismo, sea ropa, cosméticos, muebles o lo que sea. Hay por supuesto las tiendas especializadas en una marca (además de las super exclusivas, de prestigiosas marcas), pero las que venden cosas “normalitas” generalmente tienen todo igual. Es decir que en general no hay mucha variedad.

SUPERMERCADOS: Los supermercados no se salvan. Es increíble ver metros y metros de estantería... que ofrecen por ejemplo el mismo tipo de salchicha sospechosamente rojo sangre, solo que de diferente marca. Yo recomiendo comprar en el “Metro market”, que se encuentra en un centro comercial llamado “Market, Market”, en general es el que tiene mayor variedad por lo que se encuentra casi de todo. Digo casi porque hay problemas para encontrar buenos productos de limpieza. Por ejemplo es casi imposible encontrar detergente para lavadora de platos o buenas esponjas. Tienen que darse cuenta que éste es un país en donde la gente que puede, tiene hasta dos empleadas domésticas y que por lo tanto no les interesa con qué realicen el trabajo, mientras lo hagan. Nada de productos para “facilitar la limpieza”, como hay en Europa por ejemplo (porque - claro- allí cada quién hace lo suyo), no hay interés en eso. Entonces pues es muy raro que encuentren esa clase de productos, y si los encuentran, es muy probable que la tienda no los vuelva a pedir (el famoso “out of stock”) Por lo que les recomiendo algo que a mí me recomendaron las norteamericanas (expertas en sobrevivir en donde sea): Si encuentran algo que les parce imprescindible COMPRENLO EN CANTIDADES INDUSTRALES, QUE NUNCA SE SABE CUÁNDO LO VOLVERÁN A VER EN EL MERCADO. La única excepción es por supuesto productos perecibles.
Para comprar cosas prácticas de limpieza, almacenamiento, etc. les recomiendo las tiendas “japonesas”, como Saizen o Japan Home Centerclaro, por el precio no tendrán algo muy duradero, pero por lo menos les servirá para guardar desde papeles, hasta comida y sobre todo a limpiar el día de descanso de la muchacha (a menos que prefieran hacer lo que los filipinos, es decir no hacer nada hasta que ella llegue el lunes por la mañana. Yo odio las moscas y las hormigas, así que no puedo).
Es muy probable que al llegar algunos locales (creyendo hacerles un gran favor), les recomienden comprar una tarjeta de la exclusiva S&R, un supermercado que vende al por mayor y cosas “importadas” (No importa de dónde, si dice “importado”, los filipinos “finos” lo van a comprar, en eso se parecen a ciertos latinoamericanos). Yo les recomiendo que lo piensen bien, porque en primer lugar no hay nada que no puedan conseguir en un “Metro market” y en segundo lugar, pues justamente vende al por mayor, es decir en grandes cantidades. A menos que tengan una familia muy grande o que piensen hacer fiestas muy seguido, no sale a cuenta. Yo la usé solo dos veces y más es lo que me tardaba en pagar (hay unas colas interminables y luego al salir el guardia de seguridad revisa que la factura concuerde con los objetos comprados,  y nuevamente no, no es broma) que en escoger los productos. En mi caso en el que hay mas gatos que humanos en esta familia, no valía la pena tanta molestia.

MERCADOS AL AIRE LIBRE: Por supuesto hay mercados al aire libre, pero solo he visitado el “Market, market” (por eso se llama así, porque tiene el centro comercial y el mercado libre en el mismo sitio) y el calor me agobiaba. Si no les molesta el calor, valen la pena pues sobe todo para especialidades locales y productos frescos, se consiguen buenos precios.
Algo interesante son los mercados callejeros los fines de semana. No hay por todos lados, solo en algunas zonas exclusivas. Hay por ejemplo el “Mercato Centrale”en Fort Bonifacio o los famosos mercados de Salcedo y Legaspi. No son realmente mercados al aire libre, aunque estén fuera y puedan conseguir frutas y verduras de muy buena calidad. Se trata más bien de vender comida (muchos restaurantes venden en estos mercados) y productos gourmet. Los precios pues son un poco más altos que los de un verdadero mercado, pero vale la pena por el ambiente, los aromas, las delicias... una vez más, si soportan el calor.

MUEBLES: Para comprar muebles, prepárense porque las cosas aquí funcionan de manera muy extraña. Pareciera ser que en las tiendas hay solo una muestra de cada cosa. Lo comprobamos cuando quisimos comprar lámparas de cabecera. Veíamos una que nos gustaba, preguntábamos el precio, pedíamos dos (que somos DOS en la cama) y la respuesta invariable era “lo siento, sólo tenemos esta”. No importaba el modelo, no importaba el precio, solo había una en toda la tienda. Igual nos pasó con los estantes; buscamos mucho para conseguir cosas que por lo menos tuvieran el mismo estilo. No sé cómo harán los locales para comprarse por ejemplo un juego de comedor, porque como he visto las cosas, no me sorprendería que tengan la mesa de un color y las sillas de otro que no hace para nada juego. Normalmente les llevan los muebles a casa, pueden cobrarles algo o inclusive se los pueden llevar gratis. Eso sí: jamás les dirán a qué hora llegarán los muebles. En una tienda inclusive, ante mi insistencia por saber la hora, me preguntaron si tenía algún día de la semana en la que no salía para nada de mi casa (…) Debo decir que en esa tienda eran muy especiales, porque nos hicieron “dibujar un mapa” de cómo llegar al condominio (Acabamos de mudarnos a este país, ¿Cómo demonios quieres que sepamos el camino más corto a donde sea?)
Encontrarán tiendas en todos los centros comerciales por supuesto, pero también hay algunos “depot center”, en donde pueden conseguir las cosas un poco más baratas. En “Market, market” (les juro que no me están pagando nada, es que realmente es muy práctico para comprar) hay una parte que se llama “Home market” en donde se encuentran varias tiendas juntas. Si quieren cosas de la misma calidad pero más baratas, pueden encontrarlas en Pasig, en donde hay muchas tiendas agrupadas en la calle principal. Muchas veces la calidad de estos lugares no es la mejor, generalmente todo viene de china y no es realmente madera.
Hay por supuesto tiendas de muebles elegantes y de buena calidad, pero los precios son como en Europa. Si su intención es llevarse los muebles de regreso, pueden ir a esas tiendas. Las camas de Kenneth Cobonpue son por ejemplo famosas (… el precio también). Lo más valioso aquí en cuanto a muebles son los de ratán y de maderas nativas como narra o camagón. Pueden conseguir cosas a precios más civilizados si van donde pequeños ebanistas. Eso sí, les recomiendo no mandar a hacer, sino comprar lo que ya está listo. Es que los pobres están desesperados por vender y por ejemplo, yo me mandé a hacer unos muebles de comedor... y la madera no estaba bien seca, los muebles se han deformado un poco y no sé si sobrevivirán el viaje a Finlandia. Igual he decidido correr el riesgo, pero me daría mucha pena perder tan lindos muebles. Con muebles ya listos se aseguran de que la madera está más que preparada.
Si lo que desean es cosas que no van a llevarse consigo, otra posibilidad es comprarlos de segunda mano. Hay una zona aquí en donde hacerlo, pero las cosas son más bien antigüedades o realmente muebles muy viejos, prácticamente para la basura. Una opción es inscribirse al llegar a asociaciones de expatriados (Las hay casi para todos los países: ANZAC para los australianos, Manille bienvenue para los francoparlantes...), porque los que se regresan, generalmente venderán sus muebles, muchas veces a buenos precios y los anuncian en sus listas internas.

ARTESANÍAS: Y hablando de lindos muebles filipinos, si se animan a comprar artesanía, es mejor ir a tiendas como Kultura o BalikbayanHay un mercado de artesanías en Quiapo, pero realmente no vale la pena el desplazamiento (a menos que vayan a ver la iglesia o a hacerse leer la suerte en el barrio chino), comparado con nuestros “mercados indios”, da penita las cinco tiendecitas mal abastecidas en solo dos callecitas que recorren de dos zancadas. Lo que se ahorran comprando, lo gastarán en el taxi. Los precios de esas dos tiendas que les recomiendo son bastante aceptables. Otra opción es comprar en “Tiendecitas”, cerca de Ortigas o en Greenhills, pero allí, cuidado con la cartera. En ambos lugares hay zonas para la artesanía, entre los bolsos de imitación, y la ropa “made in china”.
Y hablando de compras con aventura incluida, si quieren visitar la zona “pura y dura”, vayan a “Divisoria”, pero allí, cuidado hasta con la vida (nuevamente, no, no es broma) A parte de que les pueden dar gato por liebre (a mí me ha pasado con algo típicamente filipino llamado “capiz”, que en el caso de lo que compré, cambió el nombre por “barniz”... y se me está pelando), sí que es posible conseguir cosas mucho más baratas allí y con mucha más variedad que en Quiapo (realmente: para comprar artesanía, no vale la pena). Pero son lugares peligrosos, aunque claro, nada a lo que los latinoamericanos no estemos acostumbrados. En todo caso créanme, las dos tiendas que les nombré al principio ofrecen cosas de cuya calidad no necesitan dudar y a precios más que razonables. Kultura se encuentra a demás en casi todos los “malls”, lo que facilita aún más las compras.

ULTIMOS CONSEJOS en cuanto a compras: la ropa aquí está hecha tamaño pitufo. Yo que solo mido 1.60cm y peso 55 kilos, consigo ropa que me queda como minifalda y debo comprar talla large. Si son muy altos... mejor se traen toda la ropa que puedan con ustedes, porque ni la ropa de marcas internacionales se salvan, como ustedes saben, los productos se adaptan al país. Por lo general la ropa nacional no explica en la etiqueta de qué material está hecha, cuidado los alérgicos. En todo caso el algodón aquí es el peor que he visto en el mundo. Cuidado cuando pregunten por un material, porque les dirán que sí es cuando en realidad es “mix fabric”, lo que en buen cristiano significa 0.05% de algodón y sabe Dios qué. Eso sí: si el zapato dice “cuero mezclado”, pueden estar seguros de que NO ES CUERO. Cuidado cuando compren jabones o hidratantes para el cuerpo, casi todo tiene blanqueador (una obsesión en Asia). Lean bien las etiquetas... y mucha suerte, porque algunas están en chino o coreano.  

domingo, 27 de mayo de 2012

DÓNDE VAS CON MANTÓN DE MANILA 10: PARA (SOBRE)VIVIR EN MANILA 1, INSTALARSE.


Ya que estoy a punto de dejar esta ciudad, pienso que es tiempo de hacer una seriaede artículos sobre temas prácticos para los que se mudan a esta ciudad. Lo primero es lo primero: la instalación.

PRIMEROS CONSEJOS: Recuerden bien este consejo: si los han transferido a esta ciudad por motivos de trabajo TRAIGANSE TODOS LOS ESTANTES, MUEBLES PARA GUARDAR COSAS, LIBRERÍAS ETC. QUE TENGAN O ENCUENTREN. Es muy curioso que aquí (como en muchas ciudades que gozan de un clima cálido) se construye grande, muy grande… y sin espacio dónde guardar las cosas. Así pues en los baños, no hay ni una miserable repisita en dónde poner el jabón: Todo está vacío. Nosotros tenemos en total cuatro baños y ninguno tiene espacio dónde guardar cosas. Si no traen suficientes estantes, tendrán que comprar aquí, créanme.

HOTELES: Seguramente al llegar tendrán que vivir por un tiempo en un hotel. Los hay de todas calidades y no tendrán problemas en encontrar uno en internet. Hay también los hoteles-residencia, que son mucho más cómodos (como un pequeño departamento), pero por supuesto mucho más caros.

ALQUILERES: Para alquilar una vivienda, se puede pasear por las zonas que normalmente ofrecen alquileres, pero generalmente se utilizan los “brokers”. Les recomiendo que se informen bien antes de aceptar un “Broker”, una vez que hacen contacto con uno, si no les gusta, es imposible que otro los acepte (parecieran tener una especie de código de honor) Por eso no les puedo recomendar la que yo usé, simplemente no hizo bien su trabajo. Quisimos cambiar, pero resultó imposible, nadie más quería hacerse cargo de nosotros. Si hablan francés les recomiendo comprar la “Guide d’informations pratiques” de Manille Bienvenue, que tiene una lista de “brokers” recomendados por los miembros. Tratar de buscar vivienda por sí solos, es posible, como ya les dije, pero supongo que muy agotador. Atención: los alquileres se pagan aquí con un mínimo de un año adelantado.
Generalmente los extranjeros viven en zonas como Makati o Fort Bonifacio. Es común el barrio cerrado, es decir que tienen que pasar un guarda de seguridad para entrar. No olviden llevar siempre documentación consigo. Si prefieren vivir en una casa, el barrio cerrado es la opción que escoger. Las casas son grandes, pero les recuerdo no está construida pensando en espacios para guardar cosas. Eso lo tiene que poner ustedes. Inclusive los famosos “walking closet” muchas veces son ridículos. Yo tuve que comprar y alterar un armario para que cupieran mis vestidos de fiesta… y los que me conocen saben que no soy muy alta. Prepárense para construcciones tamaño pitufo.
Tomen en cuenta que si viven en una casa deben tener su armada de domésticos: por lo menos dos muchachas, un jardinero y un chófer. Al principio me pareció un lujo ridículo tener un chófer, pero luego de ver cómo se conduce en este país. Con decirles que la última vez que estuve en Lima, me sorprendió lo limpio y ordenado del tráfico. Por otro lado, si tiene la suerte de escoger un chófer suficientemente preparado, entonces tiene alguien que les puede resolver los problemas relacionado con la casa en tagalo… créanmelo, los van a tener. Porque todo se malogra y se tardan meses (sí, MESES) en arreglarlo. Lo repito: aquí he comprendido que nosotros los latinoamericanos somos efectivos y rapidísimos.
Revísenlo TODO, abran todos los grifos, pasen todos los baños, etc. etc. Las casas aquí se deterioran rápido por el clima, pueden verse preciosas y ya están que se caen a pedazos. Pónganse bien de acuerdo quién pagará qué cuando algo se malogre. Y si el dueño tiene plomeros, electricistas, etc. de confianza, tomen sus datos. Las casas vienen normalmente con cocina equipada y aire acondicionado. Para las europeas, aquí no se acostumbra tener lavadora de platos (porque la servidumbre – que pareciera nunca dejar de trabajar – se ocupa de todo) Así que si la quieren, tiene que pedirla y negociar al respecto. Eso hice yo, porque no tengo servidumbre solo medio tiempo durante la semana… y no me gusta lavar los platos.
Si les parece muy complicado lo de la casa, tienen la opción del condominio. Es lo que yo escogí, para tener que pasarme del jardinero y cia. Los apartamentos muchas veces son tan grandes como una casa, pero no tienen que preocuparse por el jardín, o la limpieza de la piscina (hay algunas casas que tienen piscina y todo) por ejemplo. En cuanto a las reparaciones… es otro cantar. Normalmente los condominios tienen sus propios servicios, pero no por eso les arreglarán las cosas más rápido. Recuerdo que recién llegada se atoró un wc. Llegaron los plomeros (porque nunca viene uno, vienen en mancha) a las 10… a las 11 se fueron a almorzar (aquí se almuerza temprano), regresaron a la 1… a las dos pararon para el cafecito (la “merienda”, vestigio de la cultura española), volvieron a las 3… y a las 4 se acabó el día de trabajo. Eso duró casi un mes, hasta que mi chófer le dijo que si tardaban más, haría una queja al administrador.
Mucha gente al llegar les aconsejará nunca levantar la voz o amenazar a un filipino —les hace “perder cara”—, yo les aconsejo lo contrario: la única manera de que las cosas funcionen es decirles algo como que si no les arreglan el baño en dos días, van a llamar a un plomero de fuera y le van a pasar la factura a la administración. Seamos sinceros, les pagan muy mal, les da igual si se tardan seis meses y se vuelven simplemente “caraduras”, la amenaza es lo único que me ha funcionado. Eso sí, aquí es verdad que nadie grita, entonces hablen seriamente y en un tono severo, pero traten de no levantar mucho la voz.
Curiosamente el apartamento que renté era nuevecito, es decir que el wc ya venía malogrado desde el principio. Por eso mi consejo tanto para cas como para apartamentos es nunca tomar el “brand new” que les propongan. Les vuelvo a repetir, los sueldos aquí son muy malos, no esperen a que un obrero compruebe que toda la cañería que ha instalado funcione, simplemente no lo harán. Si la vivienda ya estuvo rentada, significa que el primer propietario se tuvo que chupar todos los primeros arreglos, pueden estar seguros que las cosas estarán más o menos en orden.

SEGURIDAD: Este es un país en donde la temporada de tifones dura de junio a diciembre. Tomen en cuenta eso al alquilar. Asegúrense de que su casa no está en zona de inundación (y aún así, alguien me contó que igual su casa se inundó aunque le habían asegurado que estaba en zona segura) y si viven en edificio traten de conseguir algo entre el piso 3 y 6; así no solo se cuidan de la inundación, sino que no se quedan atrapados en un piso muy alto caso de evacuación. Este consejo también vale para los coches bomba (no hay aquí muchos, pero una época en Perú sí y me quedó la idea) y para incendios, porque tomen en cuenta que muchas escaleras de los carros de bombero no pasan de ese tamaño. Y ni hablar de lo válido del consejo para caso de terremoto: bajarse a pié del piso 35 puede ser desastroso, a pesar de la maravillosa vista que tienen a esa altura.

SERVIDUMBRE: Hay que tener mucho cuidado con el servicio doméstico. Asegúrense que no tomen gente de provincias rivales. Yo me he reído mucho de una amiga que contaba cómo tenía que servir de mediadora cuando la mucama y la niñera se peleaban. Asegúrense que les pagan según la jerarquía... lo que no es fácil. Por regla general la cocinera gana más que la niñera y ésta gana más que la mucama, pero otras cosas que tomar en cuenta son la edad, la experiencia, qué tan bien hablan inglés y la lista puede seguir. Si no les pagan según la jerarquía, tendrán guerra en casa. Por eso quizá mi consejo sería tener la menor cantidad de domésticos posibles… aunque los filipinos se horroricen al visitarlos y comprobar que tiene tres niños y solo una niñera.
Es común que la servidumbre tenga “uniforme”, que les advierto es generalmente un espantoso conjunto que pareciera pijama de hospital. Sin embargo algo tiene que comprarles, sobre todo a las mucamas para que no ensucien su ropa. Yo opté por comprarle a la mía unos polos y capris, cómodos pero menos deprimentes. Debo confesar que más espantosa me pareció la actitud de la vendedora, que al darse cuenta que le compraba ropa de trabajo a la empleada, se ofendió y me insistía que le compre un conjunto que tenía regresivos dibujitos de Snoopy, porque yo que yo escogía no era “ropa de doméstica”. Por supuesto que no le hice caso y no tuvo más remedio que venderme lo que quería… con muy mala cara. ¿No es increíble? ¿Qué demonios le importa si yo quiero comprarle a mi mucama un vestido de novia para trabajar y ella está de acuerdo? Pero aquí las jerarquías son cosa seria.
Para la comida, ellos prefieren comer sus cosas. Yo ya me cansé de decirles que todo lo que hay en casa es para todos. La mucama ha aceptado darle mi comida al chófer por lo menos (Y es que claro, él está en una jerarquía más alta). Mejor dejarlos hacer lo que quieran en ese aspecto.
Les recomiendo que tengan mucho cuidado al contratar servidumbre, mejor que usen alguien con buenas recomendaciones. Yo he tenido mucha suerte, pero sé que en algunos casos personas han recibido amenazas cuando ha despedido a alguien. Increíble pero cierto. Sepan que si algo rompen o arruinan… no se los van a decir: lo esconderán. Una vez tomé algo de un recipiente plástico en el baño… y éste se me deshizo en pedazos. La chica lo había roto y lo trató de colocar tal y como estaba para que no lo notara. Les parecerá infantil, pero es como funcionan las cosas aquí. Aclararles de que prefieren que se les avise (total, un error lo hace cualquiera, ¿no?) a darse con la desagradable sorpresa, no funcionará. Tengan también cuidado cómo dan las órdenes, porque pareciera que para ellos, lo que digas es palabra divina. Así fue como el día que le dije a la muchacha que me gustaría que cocinara algo más que arroz (¡Por favor!) para acompañar la comida, como por ejemplo papas… me encontré en la cena con puré de papas, papas fritas, al horno, sancochadas… y nada para acompañarlas. Yo dije que quería papas, ¿no? Pues lo que la patrona mande. No esperen a que tomen la iniciativa, les preguntarán mil veces cómo hacer algo. Pueden tratar de indicarles todo bien claro desde un principio, pero igual tendrán que echar un vistazo constantemente a lo que hagan, so riesgo de encontrarse con las cortinas cortadas, porque ustedes les dijeron que tenían que encontrar una solución para que el gato no las arañe.

UN ÚLTIMO CONSEJO, la electricidad aquí es más cara que en Finlandia, sé que hace mucho calor, pero no dejen prendidos todos los aires acondicionados al mismo tiempo… créanme, me lo van a agradecer.  

lunes, 21 de mayo de 2012

CHICA COSMO 5: LA HISTORIA DE UN PATO PEQUINÉS CON COLOFÓN DEL TÉ MÁS CARO DEL MUNDO

El 2008, decidimos con mi marido hacer algo diferente para año nuevo y nos fuimos a Pekín. Nos sorprendió lo barato de los pasajes. El día de año nuevo, luego de la cena y cuando todo se encontraba cerrado a las 11 de la noche, comprendimos porqué. No es que los chinos no celebren el año nuevo occidental, es que no es la fiesta más importante para ellos. Por supuesto la gran fiesta se celebra meses después, con el año nuevo chino. Definitivamente muchos de los países de Asia, no son las opciones más divertidas para celebrar el año nuevo del calendario gregoriano.
                      Sin embargo fue un viaje bastante agradable: comida rica y barata, sedas y perlas a montones (y poco me importa de que hayan sido baratas porque eran “perlas de río”, por mí aunque fueran perlas de bañera) y la famosa ciudad prohibida. Por supuesto que los encontrones interculturales no faltaron.
                      Ya que estábamos en Pekín  TENÍAMOS que probar el famoso pato pekinés. Fuimos pues a un restaurante especializado en el plato. Pedimos muy orondos nuestro pato entero y esperamos. Vimos que otras personas  —locales— pedían muchas más cosas y nos reímos de ellos ¡Qué escándalo! ¡Van a comerse un pato entero y antes de eso se piden la mitad de la carta! y esperamos. Los vecinos —locales— se deleitaban con entraditas coloridas y nosotros seguíamos esperando. Una hora después yo estaba al borde de convertirme en caníbal. Debo confesar que fuimos al restaurante con mucha hambre, pues habíamos estado correteando mercados artesanales. Y cuando uno tiene mucha hambre, la espera desespera. Y los que me conocen, saben que tener paciencia no está entre mis cualidades.
                      Llegó un momento en el que estaba casi decidida a levantarme e irme a comer al primer Mac Donald que encontrara en el camino. Mientras tanto eran nuestros locales vecinos quienes a su turno se reían de nuestros rostros de inanición, mientras esperaban felices a que les llegara su pato, ¡total! Tenían aún bastantes entraditas coloridas para esperar sin desesperar.  Llegó su pato y por suerte para ellos (porque ya estaba elucubrando macabros planes para robarles el maldito animal) quince minutos después llegó el nuestro, recién rostizado, todo doradito y perfumado. Ya me iba a abalanzar a devorarlo, pero el “chef” no me lo permitió, él mismo lo cortó y me sirvió con mucha ceremonia los primeros pedazos... la cabeza partida por la mitad y la grasa y pellejo del pecho.
                      Confieso que en esos momentos casi me puse a llorar ¿Eso es todo? ¿Tanto he esperado para que me sirvan la cabeza (¡El pato me saca la lengua!) y pura grasa? ¡Dame la carne del pato, chinito del demonio! Tenía tanta hambre que me empecé a comer la grasa... la cabeza no la pude ni tocar. Felizmente para mí, luego vino la carne, en unos panquequitos muy lindos, preparados con mucho esmero con unas salsas especiales y verduritas en juliana... yo me los tragaba de un bocado y ni le dejaba al chef preparar más panquequitos, me los hacía yo misma porque él tardaba mucho ¡Había esperado hora y media para que me traigan el pato y  además el tío que se ponía a hacer los panquequitos como si fueran obras de arte! Yo supongo que le habré parecido una extranjera vulgar y con un mal gusto culinario (porque no me comí la cabeza y si me la sirvió con tanta ceremonia, supongo que es porque se debe considerar lo más exquisito del animal). ¡Qué se le va a hacer! Cuando el hambre aprieta... lo que menos quieres es que te digan cómo hacer panquequitos rellenos de pato. Jamás como ese día ha tenido para mí sentido el famoso dicho “al país donde fueres, haz lo que vieres”. Nosotros pensábamos que nuestros vecinos eran unos cerdos por pedir tanta comida y simplemente ellos sabían bien que había que esperar mucho para preparar el pato pekinés y tomaron las precauciones del caso.  Porque al parecer es todo un proceso preparar el famoso manjar. Para que lo recuerdes, te entregan luego de pagar la cuenta una tarjeta numerada... lo que no me queda claro es si es el número del pato... (Felicitaciones, se ha comido el pato número mil) o de los minutos que esperas para comer (Felicitaciones, ha esperado 345 mil minutos para comerse su pato, un nuevo récord!)
                      No fue el único encontronazo que nos dimos. Un día decidimos ir a una casa de té. Ya que estábamos en el país del té...
                      Una preciosa niña nos inició en la ceremonia china del té. No es tan sofisticada como la japonesa, pero tiene su gracia. Nos sirvió tres tipos diferentes de té, cada uno más delicioso que el otro. Yo siempre he dicho he que eso de no echarle azúcar al té es una gran mentira. Claro, para los plebeyos tés que tomamos en occidente. Los tés que probé en china realmente no solo no necesitaban azúcar, es que ponerle solo unos granitos hubiera sido un sacrilegio. Sin embargo un té es un té, por más delicioso que sea ¿No es cierto? Podrán entonces suponer la cara que pusimos cuando nos dijeron que teníamos que pagar 400 euros por la gracia. ¿Cómo? Sí, y si quiere comprar uno de los tés que probó, le costará sólo 50 euros los 100 gramos. Pagamos convencidos de que nos vieron la cara de... extranjeros (Por decirlo finamente). Ya en el hotel fuimos a su “bar de té”, para quitarnos el clavo (¿Qué tan caro pude ser un té?) Y mejor no les digo los precios, tomamos uno de los más baratos, 20 dólares la taza. Pero claro, era un hotel de cinco estrellas, seguro que también tenían precios para... extranjeros.
                      Ya en Finlandia le conté mi aventura “teística” a un compañero de trabajo japonés y me dijo que no nos vieron la cara de nada, que no éramos los primeros que pensábamos que en Japón o en China había que tomar té porque seguro era muy rico y barato. Para ellos el té es una importante parte de la cultura culinaria y hay diversas variedades. Se podría comparar con lo que es el vino para los occidentales: hay vino y EL vino, que tomas en ocasiones especiales y que te cuesta el ojo de la cara. Igual el té en Asia. Inclusive este compañero de trabajo me contó que en China hay variedades de té que cuestan mucho más caras que cualquier té japonés.
                      Le conté eso a mi marido, que igual no se sintió mejor. Él sigue pensando que lo timaron porque finalmente un té es sólo un té. Puedo suponer que hay alguna cultura en el mundo que piensa que somos tontos comprado un vino caro, porque finalmente una bebida alcohólica es solo una bebida alcohólica.
                      En todo caso, si van a China en general y a Pekín en particular, les doy dos consejos.
1.- Si quieren comer pato pequinés, no vayan con mucha hambre, o en caso contrario, pídanse algunas entraditas coloridas para esperar.
2.- No se les ocurra pedir la ceremonia del té, a menos que tengan mucho dinero que gastar. Mejor es ir a comprar perlas; que un collar de perlas negras les cuesta 8 dólares (y a ese precio poco importa que sean perlas de bañera), con el vuelto, se toman un buen roiboos en el aeropuerto.