A MODO DE INTRODUCIÓN

A MODO DE INTRODUCCIÓN

Alguna vez leí la frase "piedra que corre, no coge moho". Se refiere por supuesto a que si una persona cambia constantemente, pues le es difícil crecer como persona.
Honestamente creo que está errada. Claro que la piedra que corre coge moho y flores y escupitajos y cosas que ni te imaginas.
Soy originaria del Perú, he vivido cinco años en Francia, durante los años 80, diez en Finlandia y ahora me encuentro en Filipinas (¿Se han dado cuenta que vivo en países que empiezan con "f"? ¿Qué me tocará luego? ¿Fiyi?) Creo que eso me da autoridad para decir que los viajes sí que te hacen crecer como persona, por lo menos te dan una actitud zen necesaria para soportar esas diferencias culturales que te hacen ver la vida a cuadritos. Y aunque acepto que directamente los viajes no influencian en mi obra, sí que tienen una gran influencia en mi vida y por consiguiente en la manera como veo las cosas.

Las partes de este blog serán por ahora 4. La primera serán las nuevas cartas finlandesas (así las tendré todas en orden), la segunda "Chica cosmo" que hablará de viajes y choques culturales en general. Luego pretendo escribir “Una Latinoamericana en París” En donde obviamente contaré mis experiencias viviendo en esa ciudad y también incluiré lo que vivo ahora en Filipinas, que me he animado a titula "Dónde vas con mantón de Manila", una frase de "La verbena de la Paloma" (Para que vean qué culta soy) . Quizá luego me anime a escribir lo vivido al regresar a Perú, luego de mis años parisinos. Porque vuelvo a repetir que los viajes te cambian y ves en tu propia cultura, lo que antes no veías.
No pretendo dar clases de comunicación intercultural en este blog, solo compartir mis experiencias, de manera amena, porque es mejor reír que llorar en ciertos momentos de la vida. Y si de cuando en cuando caigo en estereotipos, pues pido disculpas. Espero que lo disfruten.

martes, 20 de marzo de 2012

DÓNDE VAS CON MANTÓN DE MANILA 8: ACUARIOS

Todos saben que las Filipinas son islas, es pues de suponer que una de las atracciones más grandes lo conforman las playas y los animales submarinos.
                             Hay muchos acuarios y parques acuáticos en este país y ofrecen muchas cosas divertidas. Las entradas no son muy altas en realidad, pero como te ofrecen desde besar a los delfines, hasta meterte en el tanque para que te tomen fotos… hay que tener cuidado con el bolsillo, que entre extra y extra, se te va el dinero literalmente como agua.
                             Al llegar fuimos la famoso “Ocean Park” de Manila. La entrada solo les da acceso inmenso “ocenarium”, con el más largo túnel bajo el agua de Asia, (¡25 metros de largo!)  por el cual se puede observar alrededor de 300 especies diferentes de animales marinos nativos de las islas Filipinas.
                             Otras atracciones son: el espectáculo de las medusas, de los lobos marinos (sudamericanos para más detalles), una piscina al aire libre,  una fuente de aguas bailarinas, pingüinos en su “habitat natural”, por lo cual uno debe vestirse con ropa de invierno para poder entrar (me supongo que será un bono extra para los filipinos, quienes nunca necesitan vestirse así en realidad),  entre otras cosas. También tiene un hotel y spa que dicen es muy bueno .  La característica de este spa es que todo está construido alrededor del tema marítimo. Inclusive hay cuartos en los que en vez de ventanas tiene acuarios y los tratamientos en el spa son todos ecológicos y se supone que están especializados en cargarte de  de iones negativos, que al parecer son los que evitan el envejecimiento (sic).  El “Hot bed treatement” es especial para eso. Se supone que 30 minutos en esa camita te limpia el colesterol y otras toxinas que tengas en el cuerpo, te  fortalece el sistema inmunológico y te mejora la circulación, el metabolismo y la presión arterial.
                             Nosotros nos quedamos solo con el ocenarium, que igual ofrece sus “extras” estos son: remar sobre un bote con piso transparente – para poder ver los animales, por supuesto – y bucear en el pleno acuario. Aunque no lo crean, nos metimos al acuario.
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                             Digo que aunque no lo crean porque los que nos conocen saben que muy deportistas no somos. Y sobre todo yo, para colmo muy amante de la naturaleza, no soy.
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                             Pero era casi imposible no caer en la tentación de meterse a nadar con todos los peces alrededor.
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                             … y con toda la gente mirándote de fuera. Porque de que es un inmenso acuario, lo es. Entonces el resto de los visitantes nos miraban desde fuera. ¿Y nosotros? Bueno, literalmente: ¡Como pez en el agua!
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                             Las “otras cosas” de las que hablaba al principio son diversas tiendas, restaurantes y hasta discotecas (Este acuario se encuentra en el “Manila Bay”, que tiene fama de tener una vista impresionante a la puesta del sol. Sería tonto no aprovechar eso para darle un toque de color a la vida nocturna) Esas cosas evidentemente nos interesaban menos que los “extras”… excepto por una experiencia que les recomiendo: el fish spa. Realmente muy barato, durante media hora unos pececitos originarios de Turquía, te comen todas las células muertas y callos que tengas. Al principio la sensación es sorpresiva y como que uno siente que no podrá resistir, pero luego se acostumbra y aunque parezca increíble, realmente es lo más relajante que uno pueda hacer: los pies quedan como caminado entre nubes. No, imposible tomar fotos, ni antes (preocupada de cuánto realmente comen de mi piel los animalitos ¿no serán algún tipo de piraña?) ni después (Lo siento, tan relajada que… ¡me voy a poner a pensar en fotos para mi blog!)
                             Y hace poco fuimos a otro famoso parque acuático filipino: el “Ocean adventure”  en la  bahía de Subic. Esta bahía es también un puerto libre, que anteriormente fue el emplazamiento de la más base naval Norteamérica en las Filipinas: “la U.S. Naval Base Subic Bay”. Tiene unas playas muy lindas y curiosamente no tan llenas como uno podría suponer, para ser un lugar tan popular. Además del “Ocean Adventure” tienen otras atracciones, pero no pudimos ir más que allí, porque todo está (sorpresivamente) tan bien organizado, que al entrar te entregan un estricto orden de asistencia para los espectáculos. Así que si no estás a la hora… pues pierdes tu turno, que ya hay otros esperando.
                             No tiene tanta variedad como el “Ocean Park”, pero el orden y organización hace que lo prefiera. Hay un espectáculo de delfines, otro de lobos marinos, uno de acróbatas (tipo Tarzán) y finalmente una interesante presentación de animales terrestres nativos y de cómo los indígenas filipinos aprovechan su hábitat. Así pues aprendí que el bambú es el “tupperware” de la selva filipina, no solo se come y se toma el agua de él, se hacen armas,  cacerolas, fuego, y hasta un vaso y una cuchara.
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                             El presentador lo hacía con tanta naturalidad, que uno no podía menos que preguntarse qué significa una “civilización superior”, porque seguro que por ejemplo yo en la selva ya me hubiera dado un buen machetazo en la pierna… y no habría comido ni un bocado. Para mí, una civilización que se adapta perfectamente a su entorno y que lo aprovecha a lo máximo, es una civilización superior.
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                             Los animales del “Ocean adventure” son todos rescatados, inclusive los que no son marinos. El espectáculo “fuera del agua” inclusive tenía perros y gatos callejeros. Lo que más me llamó la atención fue un pequeño búho, que cuando terminó el espectáculo estaba esperando con los ojos semi-cerrados a que la gente lo acariciara. Yo primero me asusté, porque tenía los ojos tan rojos que yo pensé que el pobre animal estaba realmente asustado y además enfermo de tanto que lo tocaban. Pero cuanto lo acariciabas, cerraba completamente los ojos en un transe casi orgásmico y te ponía la cabecita de costado para indicarte que le rasques el cuello. Por otro lado cuando se dio cuenta que la gente empezaba a hacerle más caso a un perro que a él, abrió sus inmensos e impresionantes ojos rojos y miraba para atrás, como quién no entiende qué pasa (¿No ven que yo soy más bonito?) Si alguna duda me quedaba sobre la salud del buhito, ahí desapareció por completo.
                             Nos divertimos mucho en Subic, fuimos un rato a la playa, nos tomamos fotos con los delfines y los lobos marinos. También con el búho, pero lamentablemente mi hija perdió su cámara y solo tengo las fotos de los delfines, que fueron tomadas por el propio personal.  En todo caso, si están con  niños en Manila, éstos son dos paseos que les recomiendo.
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