A MODO DE INTRODUCIÓN

A MODO DE INTRODUCCIÓN

Alguna vez leí la frase "piedra que corre, no coge moho". Se refiere por supuesto a que si una persona cambia constantemente, pues le es difícil crecer como persona.
Honestamente creo que está errada. Claro que la piedra que corre coge moho y flores y escupitajos y cosas que ni te imaginas.
Soy originaria del Perú, he vivido cinco años en Francia, durante los años 80, diez en Finlandia y ahora me encuentro en Filipinas (¿Se han dado cuenta que vivo en países que empiezan con "f"? ¿Qué me tocará luego? ¿Fiyi?) Creo que eso me da autoridad para decir que los viajes sí que te hacen crecer como persona, por lo menos te dan una actitud zen necesaria para soportar esas diferencias culturales que te hacen ver la vida a cuadritos. Y aunque acepto que directamente los viajes no influencian en mi obra, sí que tienen una gran influencia en mi vida y por consiguiente en la manera como veo las cosas.

Las partes de este blog serán por ahora 4. La primera serán las nuevas cartas finlandesas (así las tendré todas en orden), la segunda "Chica cosmo" que hablará de viajes y choques culturales en general. Luego pretendo escribir “Una Latinoamericana en París” En donde obviamente contaré mis experiencias viviendo en esa ciudad y también incluiré lo que vivo ahora en Filipinas, que me he animado a titula "Dónde vas con mantón de Manila", una frase de "La verbena de la Paloma" (Para que vean qué culta soy) . Quizá luego me anime a escribir lo vivido al regresar a Perú, luego de mis años parisinos. Porque vuelvo a repetir que los viajes te cambian y ves en tu propia cultura, lo que antes no veías.
No pretendo dar clases de comunicación intercultural en este blog, solo compartir mis experiencias, de manera amena, porque es mejor reír que llorar en ciertos momentos de la vida. Y si de cuando en cuando caigo en estereotipos, pues pido disculpas. Espero que lo disfruten.

martes, 28 de febrero de 2012

DONDE VAS CON MANTÓN DE MANILA 7 - DISCO, CHINO, FINO, FILIPINO

Sí, sé muy bien que el título de este artículo es bastante ridículo. No  sé si los que tienen más o menos mi edad recuerdan esta canción infantil de Enrique y Ana.
             Pues mi hermano sí que lo recuerda, porque cuando el anteaño pasado fuimos a pasar las vacaciones en Perú, lo primero que me preguntó fue: “¿Y realmente existen los chinos filipinos?”
La respuesta más corta es sí. La respuesta más larga envuelve una de las culturas que más influencia ha tenido y tiene en la historia, arte y hasta religión en Filipinas. El Tsinoy o Tsinong Pinoy (o chino filipino, Pinoy es el término que utilizan los filipinos para identificarse) es un ejemplo de cómo un grupo étnico despreciado llega a ser un eje importante en una sociedad que no es la suya.
Entre los paseos que hemos hecho en Manila, (Lo confieso, no muchos. Me gustaría tener más tiempo para el turismo, pero estoy redactando mi tesis doctoral y la verdad es que me absorbe) está el  realizado al “Bahay Tsinoy”, el museo de la vida de la comunidad china en las Filipinas.
Según los informes que obtuve en el museo, ya desde la época de hielo algunas tribus del sur de China llegaron a las Filipinas para establecerse.  Más tarde, durante el siglo X, hubo un activo intercambio comercial entre ambos países: los chinos ofrecían sus sedas, los filipinos sus perlas a cambio, entre otras cosas. En los anales del Sultán de Sulu Paduka Batara, hay una narración de su visita a China en 1417, para pagar tributo a la corte imperial del Emperador Yung Lo.
Durante la época española  muchos más chinos llegaron a las islas, pero en este caso no solo como mercaderes, sino también  como artesanos y mano de obra. Se dice que le 90% de los chinos que llegaron durante el régimen colonial, procedían de Fujian, el otro 10% de Cantón. Desde el principio los españoles desconfiaron de la afluencia de chinos que llegaban a la isla, esto quizá no solo por razones económicas sino también  políticas ¿Y qué tal si se organizaban y se armaba una revolución? eran pues un grupo marginado.  Una manera de asegurarse un puesto en la sociedad manileña era bautizarse, los que no lo hacían simplemente la pasaban bastante mal. Así es como los españoles obligaron a los chinos que rehusaban convertirse al catolicismo, a vivir en barrios denominados “Parian”, cuyo nombre ya muestra el grado de segregación.

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Para trabajar y hacer negocio con intramuros (porque curiosamente ellos eran una parte muy importante para la economía colonial) debían entrar por el Puente del   Parian, que unía este barrio con el centro de la ciudad. La vida en ese barrio no era fácil, había múltiples asesinatos a diario, de cuando en cuando los españoles encontraban una razón para realizar masacres con la excusa de poner las cosas en orden, para colmo debido a las precarias construcciones los incendios eran comunes, y cuando se quemaba una casa… se quemaba casi todo el barrio. Por esas razones el emplazamiento del parian cambió hasta 9 veces. Cuando los pobres chinos se dieron por vencidos y se volvieron todos cristianos, el último parian desapareció.
Los chinos filipinos tienen  una gran influencia en la cultura de este país. Los primeros tres  libros impresos en las Filipinas los hizo Keng Yong en 1593 (catecismos… los tres). Cuando a finales del siglo XIX, los españoles decidieron volver a hacerle ver la vida a cuadritos a los pobres tsinoys, éstos se organizaron para crear instituciones que los protegieran, como colegios hospitales y cementerios (un pequeño paréntesis para decirles que es imprescindible visitar el cementerio chino), la Cámara de Comercio China, China Bank, entre otras instituciones y negocios. Inclusive son los “mestizos” chinos (llamados tornatrás durante la colonia) los que fomentaron los movimientos revolucionarios que llevaron a la caída de la dominación española. El famoso José Rizal fue de ascendencia china. Igual lo fueron los trece mártires de Cavite, ejecutados por los españoles el 12 de septiembre de 1896. Y es que como en otras partes del mundo, los inmigrantes chinos se las arreglaron en este país para gozar de una buena situación económica. Entonces pues durante la colonia eran estos chinos-filipinos los que podían viajar y estudiar en el extranjero. Al regresar, era obvio que llegaban con ideas progresistas y con ganas de cambiar la sociedad. Durante la colonización Norte Americana, ellos también estuvieron presentes. Sobresale  José Ignacio Paua, no solo porque no era mestizo como los otros (era 100% chino), sino porque luchó tanto contra los españoles como contra los norteamericanos. Contra la colonia española no solo luchó en batallas sino que formó una herrería en donde construida y reparaba armas para los republicanos. Contra los norteamericanos se dedicaba a recolectar dinero para los revolucionarios, dicen que logró así grandes cantidades que ayudaron a la causa.
Aún ahora los tsinoys son los que poseen gran cantidad de empresas en las Filipinas. Pertenecen a las clases media o alta y tienen gran visibilidad en todos los campos. Desde Ferdinand Marcos hasta Corazón Aquino, desde los dueños de los grandes malls hasta la dueña del apartamento que alquilo, muchos políticos, empresarios, artistas, tienen ascendencia china. Inclusive muchos utilizan dos nombres. Así pues el cónsul honorario de Perú en Filipinas se llama Ang Biao en chino… y Francis Chua en cristiano. Explíquenme cómo puede cambiar tanto un apellido. Pero de que es la misma persona estoy segura, pues yo pensé que eran dos diferentes y llamé al consulado para asegurarme a quién enviarle una carta. La secretaria me explicó en embrollo.
Y como siempre esto me permite pasar a mi tema favorito: el sincretismo religioso. Mucha de la mano de obra china durante la colonia fue utilizada para construir iglesias, lo que da una arquitectura muy interesante a las iglesias filipinas y al culto en sí. Es común no solo prender velas según el color del milagro que se quiera, sino también varitas de incienso, lo que evidentemente viene del budismo. La iglesia de Binondo está muy ligada a los tsinoys (otra joya digna de ser visitada… les recomiendo no ir como turistas, sino quieren ser desplumados).
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 Fue fundada por los dominicanos para el uso de los chinos convertidos al catolicismo. Esta iglesia es también conocida como la Basílica Menor de San Lorenzo Ruiz, primer santo de las Filipinas y de origen chino, por supuesto.

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Oficialmente no hay muchos tsinoys budistas, pero extraoficialmente encontramos pruebas en el tipo de cristianismo practicado. Inclusive algunos optan por decir que son cristianos budistas. Se dice por ejemplo que la imagen de Nuestra Señora del Pronto Socorro (1586, pintada por un anónimo chino), muestra a Kwan Yin, diosa china de la   misericordia.
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En otras palabras los budistas simplemente remplazaron sus dioses con imágenes católicas. Igual como muchos nativos hicieron en América Latina. E igual como en otras partes del mundo los chinos llegaron como una minoría y se impusieron cultural y económicamente, integrándose y al mismo tiempo conservando parte de sus tradiciones. Como ven: it is a small world after all.

Ps. Hay muchas más cosas que decir sobre los tsinoys, yo solo he hablado de lo que como turista me impresionó. Les recomiendo entrar a la página del museo si les interesa saber más. Es realmente sorprendente. Tampoco he puesto muchas fotos,  porque realmente las tomo muy mal (para muestra: la foto de la virgen) y las del museo son más claras (¡además está prohibido tomar en un museo!).

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