A MODO DE INTRODUCIÓN

A MODO DE INTRODUCCIÓN

Alguna vez leí la frase "piedra que corre, no coge moho". Se refiere por supuesto a que si una persona cambia constantemente, pues le es difícil crecer como persona.
Honestamente creo que está errada. Claro que la piedra que corre coge moho y flores y escupitajos y cosas que ni te imaginas.
Soy originaria del Perú, he vivido cinco años en Francia, durante los años 80, diez en Finlandia y ahora me encuentro en Filipinas (¿Se han dado cuenta que vivo en países que empiezan con "f"? ¿Qué me tocará luego? ¿Fiyi?) Creo que eso me da autoridad para decir que los viajes sí que te hacen crecer como persona, por lo menos te dan una actitud zen necesaria para soportar esas diferencias culturales que te hacen ver la vida a cuadritos. Y aunque acepto que directamente los viajes no influencian en mi obra, sí que tienen una gran influencia en mi vida y por consiguiente en la manera como veo las cosas.

Las partes de este blog serán por ahora 4. La primera serán las nuevas cartas finlandesas (así las tendré todas en orden), la segunda "Chica cosmo" que hablará de viajes y choques culturales en general. Luego pretendo escribir “Una Latinoamericana en París” En donde obviamente contaré mis experiencias viviendo en esa ciudad y también incluiré lo que vivo ahora en Filipinas, que me he animado a titula "Dónde vas con mantón de Manila", una frase de "La verbena de la Paloma" (Para que vean qué culta soy) . Quizá luego me anime a escribir lo vivido al regresar a Perú, luego de mis años parisinos. Porque vuelvo a repetir que los viajes te cambian y ves en tu propia cultura, lo que antes no veías.
No pretendo dar clases de comunicación intercultural en este blog, solo compartir mis experiencias, de manera amena, porque es mejor reír que llorar en ciertos momentos de la vida. Y si de cuando en cuando caigo en estereotipos, pues pido disculpas. Espero que lo disfruten.

domingo, 30 de enero de 2011

UNA LATINOAMERICANA EN PARÍS: INTRODUCCIÓN

Se dice que un parisino no tiene en realidad nacionalidad. En mi caso es verdad. Soy parisina sin necesidad de ser francesa. Y como yo hay muchos. París es una ciudad que o amas u odias a muerte, no te permite términos medios
Yo en cierto modo amaba París antes de conocerla. Como toda latinoamericana aspirante a escritora, mi sueño era ir a París. Creo que especialmente para los peruanos París tiene algo de amante letal, quizá debido a César Vallejo, quien murió en París y en aguacero…
En todo caso me enamoré de París, decepcionándome primero. No, no me encontraba –como creí que sucedería- con un Jean Paul Sarte a la vuelta de cada esquina, no, no a todos les interesa la poesía o la pintura  y sobre todo no, no todos usan “beret”. Pero cuando nos quitamos los estereotipos de la cabeza, descubrimos los encantos de París.
Y sí, debo reconocer que soy parisina. Disfruto cada vez que voy a esa ciudad, de los parisinos, aparentemente muy amables, pero en realidad insoportablemente antipáticos, de la “drague” a la francesa, en que te detiene  en la calle pare decirte que eres tan hermosa que les gustaría tomar un café contigo, del terrible olor de la estación “Chatelet –les Halles “, del cielo tan gris como el de Lima (Se llama la ciudad luz, no porque siempre brille el sol, sino porque es tan gris que por todos lados se pueden ver luces encendidas desde muy temprano) de las pulgas de Montreuil tanto como de las galerías La Fayette,  de la rue Cambon tanto como  del Boulevar de Rochechouard, de Mont Martre, a pesar de los exorbitantes precios para turistas. Y no, como quién conoce muy bien su barrio, no le tengo miedo a los “pickpoket”.
Además, cómo no amar a la ciudad en la que nació mi primera hija. Ajústense los cinturones, que empieza mi aventura parisina.
Safe Creative #1102178519519

4 comentarios:

  1. Guau. En mi visita anterior a París, que sólo duró 6 días sólo pude maravillarme con la Torre. Lo demás lo pasé, creo, en plan turista por las prisas. Creo que fue una visita a un parque temático en el que te montan en un trenecito y paseas por todos lados sin poder admirar nada realmente. Por eso mi paso por la Torre si fue más físico, podía tocar el Acero. En junio volveré e intentaré mirarla de otra manera. Muy bonita la introducción.

    ResponderEliminar
  2. Sí pues, lo bonito es viajar como turista, entonces todo te maravilla. Residir en un pàís es lo duro, porque aunque parezca mentira las cosas que ni nos imaginamos, las que damos por sentadas (revisa en la sección "Dónde vas con mantón de Manila" el texto "Yes M'am") son en ralidad construcciones culturales y aceptar esto muchas veces cuesta. Justamente por eso quise hacer la sección "chica cosmo", que yo también disfruto de un nuevo país en vacaciones (disfrutar del viaje en avión, tren, coche o lo que sea... ya es otro cantar. Sí, soy difíci

    ResponderEliminar
  3. Cuando uno comienza a leerte no puede parar hasta terminar. Que agradable viaje hice de tu mano. Me hiciste recordar cuando llegue por primera vez a N.Y. no como turista sino como estudiante que tambien tenia que trabajar. Meterse de lleno a una ciudad extrana nos hace dejar los estereotipos atras y practicamente comenzar de cero, casi... Viajar es una forma bella y a veces dura de aprender. felicitaciones.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tienes mucha razón, es duro pero lo que se parende nadie te lo quita y te hace crecer como persona.

      Eliminar