A MODO DE INTRODUCIÓN

A MODO DE INTRODUCCIÓN

Alguna vez leí la frase "piedra que corre, no coge moho". Se refiere por supuesto a que si una persona cambia constantemente, pues le es difícil crecer como persona.
Honestamente creo que está errada. Claro que la piedra que corre coge moho y flores y escupitajos y cosas que ni te imaginas.
Soy originaria del Perú, he vivido cinco años en Francia, durante los años 80, diez en Finlandia y ahora me encuentro en Filipinas (¿Se han dado cuenta que vivo en países que empiezan con "f"? ¿Qué me tocará luego? ¿Fiyi?) Creo que eso me da autoridad para decir que los viajes sí que te hacen crecer como persona, por lo menos te dan una actitud zen necesaria para soportar esas diferencias culturales que te hacen ver la vida a cuadritos. Y aunque acepto que directamente los viajes no influencian en mi obra, sí que tienen una gran influencia en mi vida y por consiguiente en la manera como veo las cosas.

Las partes de este blog serán por ahora 4. La primera serán las nuevas cartas finlandesas (así las tendré todas en orden), la segunda "Chica cosmo" que hablará de viajes y choques culturales en general. Luego pretendo escribir “Una Latinoamericana en París” En donde obviamente contaré mis experiencias viviendo en esa ciudad y también incluiré lo que vivo ahora en Filipinas, que me he animado a titula "Dónde vas con mantón de Manila", una frase de "La verbena de la Paloma" (Para que vean qué culta soy) . Quizá luego me anime a escribir lo vivido al regresar a Perú, luego de mis años parisinos. Porque vuelvo a repetir que los viajes te cambian y ves en tu propia cultura, lo que antes no veías.
No pretendo dar clases de comunicación intercultural en este blog, solo compartir mis experiencias, de manera amena, porque es mejor reír que llorar en ciertos momentos de la vida. Y si de cuando en cuando caigo en estereotipos, pues pido disculpas. Espero que lo disfruten.

domingo, 7 de noviembre de 2010

NUEVAS CARTAS FINLANDESAS 7: LA SEGURIDAD SOCIAL (PARTE 1)

Muchas maravillas se hablan del sistema social de los países nórdicos: Educación gratis, servicios médicos gratis, etc. Y mucho hay de cierto. Pero claro, no hay milagros. Los impuestos aquí son muy altos. Es casi imposible volverse millonario pues si se gana tanto dinero como para ser uno de ellos, entonces se debe pagar el 60% del salario en impuestos. No, no he cometido un error de tipeo: es el SESENTA POR CIENTO.
El resultado, pues unas leyes fantástica que aseguran que todos tengan las mismas oportunidades. Pero claro eso es lo que dice el papel ¿Cuáles son las consecuencias concretas en la realidad? Pues como todo, algunas cosas buenas y otras… no tanto.
Una de ellas es que muchas personas con pocas calificaciones prefieren simplemente no trabajar y recibir la pensión de desempleo. ¿La razón? Es sencilla y lógica: que reciben la misma cantidad económica que ganarían en un trabajo mal remunerado y esto libre de pagar impuesto. ¿Para qué esforzarse entonces? ¿Es esto bueno o malo? Depende de qué lado de la balanza uno se encuentre. Yo vivo cerca de un albergue para alcohólicos (Y es que otra de las ventajas de este sistema es que NADIE se queda durmiendo en la calle) Y claro, por más comprensiva y progresista que quiero ser, igual me siento muy incómoda cuando a las 8 de la mañana uno de ellos se sube al mismo autobús que yo e insiste en contar la historia de sus vida a voz alta. Sin embargo no se puede negar que, gracias al sistema,  las diferencias sociales no se pueden notar claramente a simple vista. Es imposible saber quién tiene e un buen sueldo y quién no. Inclusive, es muy probable que el borrachito inoportuno del autobús, en algún momento del camino, se vea interrumpido por una llamada a su teléfono móvil (De Nokia, Por supuesto) de su asistenta social, que él sacará de un andrajoso pantalón.
Casi la única manera de saber quién tiene dinero es por los grandes almacenes en donde compra.
Si va a SOKOS, entonces es prole. Si va a STOCKMAN, entonces seguro que habla sueco y que le gusta pagar más por los productos que compra. Porque en realidad en ambos se consigue casi lo mismo (bueno… en SOKOS no se vende Versace) La única diferencia es el precio. Pero, por ejemplo, la presidenta va a comprar a SOKOS. Y es que en Finlandia la igualdad no es solo una palabra, es una realidad.
Hay mucho que hablar sobre el sistema social, así que concentraré solo en dos puntos: Uno que me parece que funciona (demasiado) bien y orto que yo considero desastroso, es más creo que en nuestros países y con todas las limitaciones funciona mejor.
LA EDUCACIÓN: He decidido que después de terminar mi doctorado en filología francesa, (¡Si alguna vez tengo tiempo de redactar mi tesis!) me dedicaré a estudiar otra cosa: antropología folclórica, estudios de la mujer, física cuántica ¡Lo que sea! Pero JAMAS dejaré de ser estudiante pues en este país son los seres privilegiados.
La educación es realmente gratuita a partir de los siete años. Inclusive los colegios llamados privados tienen cumplir con las normas del ministerio de educación y por ello reciben subvenciones. Mi hija mayor estuvo en un colegio Steiner y pagaba 200 euros al año. – Yo sé que esto hará reír con amargura a muchos padres de familia latinoamericanos. ¡Cuántas veces hemos tenido que hacer malabares con el sueldo al momento de la (temida) matrícula escolar!
La segunda va a una escuela pública pues nos dimos cuenta que las diferencias entre la educación pública y la privada en este país es… casi nula. Quizá una atención un poco más personalizada en el segundo caso, pero a parte de eso, nada más.
En la escuela los niños que van muy temprano toman desayuno, luego almuerzan y hasta toman su lonche si se tiene que quedar un poco más de tiempo esperando a sus padre. Por supuesto, no pagamos por eso. También hay talleres especiales de deporte o de música, muchos son gratuitos.
Al principio dije que la educación es gratuita a partir de los siete años. Sí aquí se empieza tarde, cuestión de respetar el ritmo de los niños (Influencia de la educación Steiner) Sin embargo el resultado es muy bueno. Hace unos años un grupo de investigadores ingleses hizo un estudio comparativo entre niños en su país (en donde se va a la escuela a los seis) y niños finlandeses. Si bien en los primeros años los niños ingleses mostraban una gran ventaja, en la educación secundaria la figura se invertía. Mucho más drástica era la diferencia en la universidad y esto a favor de los finlandeses. Así pues, aquí nada de niños prodigio, sino más bien adultos exitosos. En este país se apuesta por el futuro ¿Quizá algo que deberíamos aprender?
Los que no desean seguir una carrera universitaria pueden optar por escuelas técnicas. Los que no, deben seguir hasta el bachillerato.
En la universidad las cosas se ponen mejor. Hay diversas formas de ingresar. Por lo general no hay examen de ingreso pero las universidades más prestigiosas tomarán en cuenta los resultados del bachillerato para seleccionar a sus estudiantes ¿Y si primero quise ir a una escuela técnica y ahora pienso que es mejor la universidad? No hay problema, en ese caso sí se toma un examen.   Por menos de 100 euros anuales, se tiene derecho  no solo a tomar todas las clases que se desee – sean estas necesarias para la carrera o no ¡Y se reciben créditos por ellas también! -  y a los servicios normales de una universidad de lujo en América Latina (biblioteca, centro de cómputo, centro de idiomas en donde se puede aprender desde inglés hasta chino, etc.) sino también al servicio médico y al servicio de deportes. No hay límite para terminar los estudios (Aunque dicen que eso cambiará pronto con los acuerdos de Boloña) Y muchos se lo toman con toda la tranquilidad del caso.
Son muy comunes las fiestas estudiantiles, por el motivo que sea (¡Si lo sabré yo, que trabajo en la Universidad Politécnica! ¡Como toma esto chicos!). Las películas juveniles norteamericanas se quedan cortas con sus fiestas de toga ante la imaginación del universitario finlandés: fiesta de conejitas (tipo play boy, me supongo) fiesta de cerditos en smoking (no pregunten) y por supuesto fiestas por países. El problema de todo esto es que muchos se quedan allí.
Algunos de mis alumnos  que ya están al final de su carrera me explican que muchas veces la universidad es la primera oportunidad que tiene un joven de salir de casa. Por lo general no estudian en su misma ciudad (por motivos de descentralización hay ciertas universidades en diferentes puntos del país que se especializan en una carrera, solo los mejores entran allí). Si se viene de un pequeño pueblito de 3 000 habitantes (¡Los hay!) y de pronto se encuentra uno en una gran ciudad de 30 000 habitantes (No se rían) pues a veces se pierde el control. Sin embargo los más listos se dan cuenta pronto que se puede vivir la gran fiesta quizá los dos primeros años de estudio,  pero que si se quiere terminar la carrera, lo mejor es ponerse a estudiar.
Además hay otras formas de divertirse en la universidad. El deporte y los clubes son una forma. Hay clubes de todo: desde ajedrez hasta budismo y juegos de rol. (Yo pertenezco a la asociación de ciencia ficción de la universidad de Helsinki por ejemplo) En cuanto al deporte, pues se puede practica casi lo que sea, incluyendo bailes. (Yo esto yo salsa, samba, jazz y danza del vientre, además de ir al gimnasio dos veces por semana ¡Y con personal trainer!)
Muchos latinoamericanos hacemos la broma diciendo que los finlandeses que estudian antropología por ejemplo, hacen como tema principal salsa y como tema secundario salsa.
El estudiante recibe dinero por estudiar por supuesto (Recuerden, se apuesta al futuro) Aunque algunos prefieren trabajar medio tiempo. Si el estudiante vive solo, el estado le paga parte del alquiler. Si no tiene donde vivir, pues pide una vivienda estudiantil. Hay que pagar algo, pero no mucho. Pero, claro, hay mucha demanda y a veces cuesta conseguir algo libre. Al pedirla hay que especificar muy bien lo que se quiere pues existes diversas opciones que van desde la clásica residencia universitaria hasta apartamentos, dependiendo de cada caso individual. Yo conocí a una pareja con un niño que consiguió un bonito dúplex. Otra chica peruana estaba encantada con las maravillas de su residencia. Tenía  un cuarto que daba a un salón común. Allí había televisor y computadora conectada a Internet. También tenía una cocina con anaqueles y una refrigeradora exclusivamente para ella (Los cerraba bajo llave) ¿la ropa de cama? Debía llevarla a la lavandería de la residencia  cada tres semanas en donde se la cambiaban por limpia. ¿Su ropa? Pues en la lavandería habían lavadoras, secadoras y planchas para su uso. ¿Qué más se puede pedir?
La única nube en todo este paraíso estudiantil es el restaurante universitario. La comida no es mala, es malísima. De eso los pobres no tienen la culpa. La gastronomía finlandesa es casi inexistente. Ya se los contaré más tarde.

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